El Diablo Cojuelo
[Nota 64: Para ser encrucijada _de apellidos_ le faltaban dos, pues
no tenía más de otros tantos. Vélez contó con ellos los dos nombres de
pila.]
[Nota 65: Hoy diríamos _que le iba a los alcances_.]
[Nota 66: Decir, por metátesis, _estrupo_ fué cosa corriente en los
siglos XV, XVI y XVII. Véase algún ejemplo. Fernán Pérez de Guzmán, en
su _Confesión rimada_:
«De aqueste mal cuerpo otro nombre es
que se llama _estrupo_, e su propia maldad
es en desflorar la virginidad….»]
[Nota 67: Refiérese a la expresión vulgar figurada _sin comerlo ni
beberlo_.]
[Nota 68: _Veintidoseno_, dicho en buen romance, y no _vigésimo
segundo_, que sería decirlo a la latina.]
[Nota 69: Por estas _multiestupradas_ de fines del siglo XVI y todo
el XVII decía Mateo Alemán en su _Guzmán de Alfarache_, parte I, libro
III, cap. II: «… nunca quien lo come lo paga, o por grandísima
desgracia. Siempre suele salir horro el dañador, y después lo echan a la
buena barba; siempre suele recambiar en un desdichado.» Y, más tarde,
Moreto, en la jorn. II de _Todo es enredos amor_:
«D. FÉLIX. …Porque hay mujeres en esta
ciudad, de corta fortuna,
que al cebo de su belleza
suelen traer muchos peces,
y al ignorante que pesca
el anzuelo de su cara
le echan la justicia a cuestas
y la cruz del matrimonio.»]
[Nota 70: A las palabras _para en uno son_ pone el señor Bonilla por
comentario: «Frase del ceremonial religioso del matrimonio». Ignoro de
dónde pudo sacar esta peregrina especie. _En uno_ significa
_juntamente_, como se echa de ver en muchas cédulas reales de Don
Alfonso el Sabio, dadas _en uno_ con la reina Yolant su mujer, y en
otras de Don Fernando IV: «E nos el sobredicho rey, regnante _en uno_
con la reina doña Constanza mi mujer….» Y _para en uno son_ díjose de
los novios, desposados o por desposar, en el sentido de que están
destinados para vivir _en uno_ o _juntamente_. Así lo demuestran los
siguientes pasajes de Lope de Vega. En el acto I de _Peribáñez y el
Comendador de Ocaña_ cantan los músicos:
«Y a los nuevos desposados
eche Dios la bendición;
parabién les den los prados,
pues hoy _para en uno son_.»
Y en el acto I de _Fuente Ovejuna_:
«LAURENCIA. …En todo el lugar hay moza,
o mozo en el prado o soto,
que no se afirme diciendo
que ya _para en uno somos_.»]
[Nota 71: Llama a la muerte _el vicario Responso_, porque, como el
vicario o juez eclesiástico, tiene poder para separar a los casados.]
[Nota 72: El léxico de la Academia registra las formas _boarda_ y
_buharda_, y no la que ocurre en este lugar del texto.]
[Nota 73: Añade _y la boca_ aludiendo a la costumbre de besar la
tierra los que llegaban a ella después de haber corrido grande peligro
en el mar. Así dice el Cautivo en el _Quijote_ (I, 41): «Embestimos en
la arena, salimos a tierra, _besamos el suelo_, y con lágrimas de muy
alegrísimo contento dimos todos gracias a Dios….»]
[Nota 74: Llama _ministros del agarro_ a los que antes (7, 4)[45]
había llamado _corchetes_.]
[Nota 75: Así en la edición original, que páginas adelante estampa
_Bitigudino_. Es apellido tomado del nombre _Vitigudino_, villa de la
provincia de Salamanca.]
[Nota 76: _Moneda chanflona_ es la toscamente falsificada, difícil
de pasar sino cuando hay poca luz. Nuestros diccionarios registran el
aumentativo _chanflón,_ y no el positivo _chanfla_, muy corriente en
Andalucía con idéntico significado. Y aun de _chanfla_ dicen _¡Chanfle!_
al acabar de contar alguna cosa poco creíble, como si dijeran: _¡Pase,
como moneda chanflona_!]
[Nota 77: _A gatas_, porque andaban a cuatro pies por los tejados en
busca de don Cleofás; y _jinetes que corrían sus costas_, por alusión a
la que se llamó y llama Cervantes (_Quijote_, I, 41) _caballería de la
costa_, de la cual trató largamente Pérez y González en _El Diablo
Cojuelo: notas y comentarios_, páginas 13-17.]
[Nota 78: Toda esta alegoría es alusión a los frecuentes desembarcos
que hacían en nuestras costas los corsarios moros, y a la presa que de
ellas solían arrebatar, no obstante el cuidado de los _atajadores_ o
_jinetes de la costa_.]
[Nota 79: _Mohatrera de doncellazgos_, porque, como el mohatrero,
volvía a quedarse con lo mismo que vendía; en este caso, con la propia
fingida doncellez, vendida ya a tantos galanes. «_Mohatra_–dice
Covarrubias–es la compra fingida que se haze vendiendo el mercader a
más precio del justo y teniendo otro de manga que lo buelva a comprar
con dinero contante a menos precio.»]
[Nota 80: _Chapetón,_ significando _inocente_ o _boquirrubio_.
Llamaban _chapetón_ en Indias a los que, por recién llegados, ignoraban
las costumbres y trato de aquella tierra. El adjetivo _doncellil_ falta
en el _Diccionario_ de la Academia.]
[Nota 81: Contra lo que pudiera sospecharse, _suceso_, en
equivalencia de _éxito_ o _resultado_, no tiene nada de galicismo.]
[Nota 82: El señor Bonilla, anotando este lugar, habla de la _silla_
llamada _cadera, cadiera o cadira_, y de unas _mesas de cadera_ o _de
cadiera_; pero no de la _mesa de cadena_. Por si, como creo, puede
aprovechar a algún investigador más afortunado que nosotros, diré que en
la almoneda de los bienes que quedaron por muerte del maestro Juan de
Mallara se lee: «yten _vna mesa vieja de cadena_ con su banco….»
(Archivo de Protocolos de Sevilla, Gaspar Romano, libro 2.º de 1571,
fol. 1991.) Y en el inventario de los bienes de don Carlos de Álava:
«yten otra mesa de nogal de gonzes _con el banco de cadena_». (Archivo
de Protocolos de Valladolid. Juan Ramos, 1604, folio 133 vto.)]
[Nota 83: Claro es que se refiere a lo que el léxico de la Academia
llama _efemérides astronómicas._]
[Nota 84: La _magia_ o _mágica negra_ a diferencia de la blanca, que
es lo que podríamos llamar mera prestidigitación y _física recreativa_,
fué siempre arte reprobado, porque nada se hace en él sin pacto expreso
o tácito con el demonio.]
[Nota 85: Era cosa general creer que los hechiceros solían tener un
demonio familiar metido en una redoma. Rojas Zorrilla en la jorn. II de
_Lo que quería ver el Marqués de Villena_:
«ZAMBAPALO. Señor, he de hablar de veras:
yo tengo miedo.
MARQUÉS. ¿Por qué?
ZAMBAPALO. Porque deste hombre me cuentan
que tiene en una redoma
un demonio.»]
[Nota 86: _Respondieron_, plural impersonal muy frecuente en
nuestros buenos escritores de antaño, y aún hoy en el habla de nuestro
vulgo. Véase en mi edición del _Quijote_, publicada en esta colección de
_Clásicos Castellanos_, cómo lo usaba Cervantes (VI, 53, 14, 125, 3,
137, 8; VII, 14, 5, etc.).]
[Nota 87: En la superstición peninsular–como en otro lugar
indiqué–los cuatro diablos mayores del infierno son _Lucifer, Belcebú,
Satanás y Barrabás._ Así lo decía en 1512, en una de sus confesiones,
Juan de Chaves (Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Valencia,
legajo 24 de causas, núm. 8): «… e yo lamé e cridé a satanás, y a
Amanecidos, y a la rreyna Siuilla, y algunas vezes a los quatro mayores
del Infierno, es a saber, a Lucifer, belzebuc, satanás y barrabas….»]
[Nota 88: _Chisme_ era femenino en los siglos XVI y XVII. Juan de
Castellanos, _Elegías de varones ilustres de Indias_, parte I, elegía
VI, canto I:
«Huye _la chisme_, cesa la conseja,
crece contento, nace regocijo….»
Covarrubias, en este artículo: «… assi el chismoso dize a hurtadillas
_la chisme_ a la oreja, que parece llegó tan solo a soplalla….»]
[Nota 89: Recónditas son las más de estas cosas que el diablillo
enredomado dice haber traído al mundo: sería preciso ser punto menos
diablo que él mismo para averiguar noticias de algunas de ellas; pero de
otras puede decirse algo, y aun de tal cual se ha dicho no poco en
libros antiguos y modernos. De la _zarabanda_ traté con bastante espacio
en mi _Loaysa de «El Celoso Extremeño»_ (Sevilla, 1901), páginas
257-287, y para su estudio aporta el señor Bonilla otros datos
estimables.]
[Nota 90: Del _déligo_ llamándole _deligo,_ sólo dice Bonilla:
«Baile de la época», y el señor Puyol y Alonso, en su edición de _La
Pícara Justina_ (Madrid, 1912), tomo III, página 155, a las palabras «en
el ayre repiqué mis castañetas de repica punto, _a lo deligo_, y di dos
vueltas a buen son», comenta: «Era un género de baile», y cita el pasaje
de _El Diablo Cojuelo_. Algo podré añadir yo. En primer lugar, este
baile se llamaba _déligo,_ y no _deligo;_ lo demuestra Lope de Vega en
el siguiente pasaje del acto II de _Los Locos de Valencia_.
«FEDRA. Bailemos, que estamos tristes.
GERARDO. Creciendo va su porfía.
_(Bailen.)_
LAIDA. _Déligo, déligo, déligo_….
GERARDO. ¿Qué es esto, sobrina mía?
FLORA. _Que déligo del andéligo._»
Haciendo breve a _déligo_ y _andéligo_ no constarían los versos en que
están estos nombres. _Andéligo_ llamaban también a este baile, como se
echa de ver en el ejemplo que antecede y en un pasaje del _Romancero
general_, folio 425 vto. de la edición de 1604, por la cual cito
siempre:
«No viue ufana Seuilla
con tantas damas de precio
que les tiene puesto el vso,
aunque valen mucho menos,
ni tiene tantos deuotos
aquel donayre inquieto
de _andéligo_ y zarabanda
de Guadalquiuir a Ebro….»]
[Nota 91: Del baile de la _chacona_ traté en mi citado estudio sobre
_El Loaysa_, pág. 282. Véase además la nota 124 de Amezúa en su
excelente edición crítica de _El Casamiento engañoso y el Coloquio de
los perros_. De _la zarabanda_ y _la chacona_ tomaron nombre ciertas
ropas mujeriles (_Romancero general_, fol. 387 vto.):
«…Ni que traygan verdugados,
alzacuellos y gorgeras,
vrracos, bobos, _chaconas,
çarabandas_ ni arandelas.»]
[Nota 92: Al _bullicuzcuz_ se refiere, como presume el señor
Bonilla, esta letra que trae Quevedo en _El entremetido y la Dueña y el
Soplón_, y claro es que, según por ella se infiere, el _bullicuzcuz_ era
un baile, y no un juego:
«Zarabullí,
Ay, bullí, bullí, de zambullí,
_bullí, cuz, cuz_,
de la Vera-Cruz,
yo me bullo y me meneo,
me bailo, me zangoteo,
me refocilo y recreo
por medio maravedí.
Zarabullí.»]
[Nota 93: _La capona_ era un baile andaluz, propio de gente
apicarada, a juzgar por lo que dice Quevedo en su romance intitulado
_Cortes de dos bailes_ (Musa V):
«Muy lampiña _la Capona_
y con ademanes brujos,
_por Córdoba y por el Potro_
viene calzada de triunfos.»
_La capona_ no fué sino _la chacona_ remozada, según se colige por estos
versos de Salas Barbadillo en su _Entremés del Prado en Madrid y Baile
de la Capona_:
«D.ª JULIA. ¿Puede haber cosa buena si es _capona_?
ROBLEDO. Sólo una que llaman _la chacona_.
D.ª TOMASA. _La chacona_ ¿no es baile muy antiguo?
ROBLEDO. Remozóla un capón con gran donaire.
ROSALES. Son los capones gente de buen aire.»]
[Nota 94: De algunos de estotros bailes populares, como de tal cual
de los antes nombrados, trata don Emilio Cotarelo en su introducción a
la _Colección de entremeses, loas…,_ publicada en la _Nueva Biblioteca
de Autores Españoles._]
[Nota 95: Según Covarrubias, «_pandorga_ es vna consonancia alocada
y de mucho ruido, que resulta de variedad de instrumentos.» Gómez de
Tejada, en un pasaje (que cita el _Diccionario_ de autoridades) de su
_León prodigioso_, contrapone _pandorga_ a _música._]
[Nota 96: Don Juan de Caramuel, en su _Rhytmica_ (apud _Sanctum
Angelum della Fratta; ex Typographia Episcopalis Satrianensi,
M.DC.LXV_), al tratar (pág. 135) _De versibus quos_ xacara _appellat
Hispanus_, quiere que este vocablo venga de la raíz hebrea _zacar =
meminisse_, de donde _zácara = memoria, commemoratio, narratio_. No hay
tal cosa, sino que al _rufián_ llamaron _jácaro_ o _jaque_ en el habla
germanesca, y _jacarandina_ a esta habla, y _jácara_ al cantar de los
_jaques o jácaros_.]
[Nota 97: El señor Bonilla asegura que _las papalatas_ son un
«género de juego popular», y no habría holgado añadir de dónde tomó esta
noticia. De mí confieso que no he hallado esa palabra más que en el
texto de Vélez.]
[Nota 98: Estos _comos_ no son ni parientes lejanos de otros _comos_
griegos que registra en su _Vniuersal vocabulario_ Alonso de Palencia, y
recuerda el señor Bonilla antes de venir a parar al significado que
tienen en la enumeración de Vélez de Guevara. _Como_, en esta acepción,
significa _burla, chasco_, y así lo dice en su _Diccionario_ la
Academia, si bien da por anticuada tal voz. Si no es anticuado lo que se
ha dicho con alguna frecuencia desde el tiempo de los Reyes Católicos
acá (y ésta es la norma que sigue la Academia), _como_ no es voz
anticuada, porque la han usado Tirso de Molina, Quevedo, Cubillo de
Aragón, Salas Barbadillo, Belmonte, Quiñones de Benavente y muchos
otros.]
[Nota 99: Sospecho que esta _mortecina_, que no hallo en nuestros
vocabularios, es lo que por otro nombre se llamó _culebra_, pesadísima
broma, especialmente carcelaria, de que traté en _El Loaysa de «El
Celoso Extremeño»_, pág. 175, nota, y que define el _Diccionario_
académico en la cuarta acepción de la voz _culebra_.]
[Nota 100: _Títeres,_ dicho por las figurillas que los titereros,
como el maese Pedro del _Quijote_, mostraban en sus retablos. De los
antiguos _títeres_, además de la frase figurada _No quedó títere con
cabeza_, perdura en el habla vulgar otra, que falta en el léxico de la
Academia: _Dársela a uno por boca de títere._]
[Nota 101: Hoy llamamos _volatines_ a los ejercicios del _volatín_
de años atrás, y a éste, _funámbulo_.]
[Nota 102: _Saltabanco_ llama preferentemente la Academia, aunque
registra además las formas _saltabancos, saltaembanco_ y
_saltaembancos_, a los charlatanes de plazuela que, sobre un banco o
mesilla, con aprensión escasa y cháchara abundante, engañan a la gente
popular vendiéndole fingidos medicamentos, o embaucándola con
cualesquier otras socaliñas. Como suelen ser o suponerse extranjeros, el
vulgo, a lo menos en Andalucía, extranjeriza el nombre y los llama
_saltimbanquis_.]
[Nota 103: _Maese Coral_ nombraban al que hacía juegos de manos, o
de pasa, pasa, porque, según Covarrubias, art. _coral_, «los charlatanes
y embusteros que traen estos juegos se desnudan de capa y sayo, y quedan
en vnas jaquetas o almillas coloradas, que parecen troncos de coral».
También se llamó a los ejercicios de prestidigitación _juego de Maese
Escolar o de Maese Gicomar_.]
[Nota 104: De la personalidad demoniaca llamada _el Diablo Cojuelo_
he tratado con alguna extensión en el prólogo.]
[Nota 105: _Rebelión_ era antaño del género masculino, y así Mármol
Carvajal tituló uno de sus libros _Historia_ del rebelión _y castigo de
los moriscos del reino de Granada_. Francisco Santos, que tomó algo de
la novela de Vélez de Guevara para sus _Postrimerías del hombre y
Tribunal espantoso_ (apud _Obras en prosa y verso_…, Madrid, 1723,
tomo I, pág. 332), hace decir al Diablo Cojuelo: «Yo soy aquel que,
aunque estropeado el cuerpo desde aquella batalla _del rebelión
celestial_….»]
[Nota 106: _Y todo_, significando _también,_ como en diversos
lugares del _Quijote_ (I, 176, 9; IV, 259, 11; VI, 34, 15; VII, 85, 7,
etc.)]
[Nota 107: Es refrán contrahecho, parodia de aquel que dice: _Camino
de Santiago, tanto anda el cojo como el sano_. También don Jerónimo
Cáncer parodió este refrán, en un vejamen que dió siendo secretario de
cierta Academia (_Obras poéticas de_…, pág. 107 de la edición de
Madrid, Manuel Martín, 1761): «… porque _camino del Parnaso, tanto
anda el cojo como el corcovado_.»]
[Nota 108: Como dice el _Diccionario_ de autoridades, _trato_,
«figuradamente se toma por traición oculta e infidelidad con que,
faltando a la fe debida, se ofrece entregar alguna plaza, ciudad o
fortaleza al enemigo». Aquí se refiere a persona, pero con ese mismo
significado.]
[Nota 109: Si Vélez no confundió en este lugar lo que es refrán con
lo que es modismo, parece que debe de haber, según esto, un refrán que
diga: _El Diablo Cojuelo trae a los demás al retortero_, o cosa
análoga.]
[Nota 110: La frase _con sus tachas buenas y malas_, que aquí se
aplica a sí propio el Cojuelo, es, como demostré en otra ocasión, un
tópico de las antiguas escrituras de venta de caballerías. En el Archivo
de Protocolos de Illescas, escribanía de Esquivias, encontré, al buscar
documentos cervantinos, la escritura referente a una yegua (2 de
noviembre de 1591) «que de vos compré e rezebi _con sus tachas buenas y
malas_, encubiertas o descubiertas, a vso de feria….»]
[Nota 111: _Cortesía_, en su acepción, hoy poco usada, de
_tratamiento_.]
[Nota 112: _Príncipes de la Guinea infernal_, aludiendo a ser el
infierno, como la Guinea, patria de negros habitantes.]
[Nota 113: De llamar _jigote_ a la carne asada y picada menudamente
se pasó a decir _hacer jigote_ una cosa, o de una cosa, significando
hacerla pedazos muy pequeños. Y aún, para más exagerar, como buen
andaluz, escribió don Francisco de Leiva en la jorn. II de _El Socorro
de los mantos_:
«D. FERN.º Por Dios que la bellaca me ha picado.
MOSTACHÓN. _Hecho veinte jigotes_ te ha dejado.»]
[Nota 114: En la edición príncipe, por yerro, _mulatas_.]
[Nota 115: Díjose _mayores de marca_, o _de más de la marca_, por
traslación de lo que se decía de las espadas, de los cuellos y de otras
cosas que, como éstas, no debían exceder de la longitud o anchura que se
les fijaba en pragmáticas u ordenanzas.]
[Nota 116: _Barbado en Hircania_, es decir, con los pelos de las
barbas tan recios como tienen los tigres los de sus bigotes. Sabidísimo
es que, especialmente en verso, pocas veces se nombra al tigre sin
llamarle _hircano_.]
[Nota 117: También por este pasaje se echa de ver que Francisco
Santos, aun habiendo formado tan desfavorable juicio de la novelita de
Vélez de Guevara, como recordé en el prólogo, tuvo presente en sus
_Postrimerías del hombre y Tribunal espantoso_ la pintura que del Diablo
Cojuelo hizo el escritor ecijano. Dice: «Este es Renfas, llamado por
otro nombre el Cojuelo…. Aquí noté la figura del espíritu: era
_pequeño_, y corcobado, _mala barba_, y _calvo_; descansando el cuerpo
sobre dos muletas….»]
[Nota 118: Llamar _legumbre_ a los espárragos es evidente
impropiedad. Ya había dicho Covarrubias en 1611, que «_legumbre_ es toda
mata cuyo fruto o semilla nace en baynas, como son los garbanços,
lentejas, hauas, frisoles, y otras semejantes». Aunque yo, siendo
estudiante, tuve en Sevilla unos camaradas extremeños que al pescado y a
cuanto no era carne llamaban despectivamente _legumbres_.]
[Nota 119: Como dice el _Diccionario_ de la Academia, _salvo el
guante_ es «expresión familiar de que se usa para excusarse de no
haberse quitado el guante al dar la mano a uno». Tirso de Molina, en el
acto II de _Por el sótano y el torno_:
«DON DUARTE. …Quiso el cielo,
cuando el planeta mayor
de púrpura entapizaba
su real peregrinación,
que tropezase mi dama
en un hoyo, a intercesión
de mis ruegos; que en Madrid
todo sirve a la ocasión.
Llegué diligente a darla
la mano, que recibió
_salvo el guante_, aunque por él
rayo o nieve me abrasó….»
Otras veces se rogaba que _se perdonara el guante_. Lope de Vega, en el
acto I de _El Acero de Madrid_, hace decir a Lisardo al dar la mano a
Belisa, que ha tropezado y caídose en la calle:
_«Perdone vuesa merced
el guante_.»
Y esto quiere decir de su metáfora Luis Vélez: _que se le perdone_.]
[Nota 120: _Tiro_, significando el cañón, y no, como hoy día, su
carga ni su disparo. Rojas Zorrilla, en la jorn. I de _El Desafío de
Carlos Quinto:_
«D.ª LEONOR. Ea, don Luis, vuelve en ti;
tu brazo la pica empuñe;
el coselete en tu pecho
al Otomano deslumbre;
digiere aquel hierro ardiente
que _el tiro de bronce_ escupe.»]
[Nota 121: La iglesia parroquial de San Salvador, que por hallarse
ruinosa fué derribada en 1842, estaba situada en la calle Mayor, frente
a la plazuela de la Villa, a la cual daba nombre. Era quizá el templo
madrileño más antiguo, pues como recuerda Jerónimo de Quintana en su
_Historia de la antigüedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid_
(Madrid, Imp. del Reyno, M.DC.XXIX), ya se la nombraba en la era de
1257, reinando Don Fernando III. Véase Mesonero Romanos, _Manual de
Madrid: descripción de la Corte y de la Villa_ (Madrid, 1831), pág. 137,
y _El Antiguo Madrid_, edición de 1881, tomo I, página 218. En la obra
últimamente citada dice Mesonero que «la torre de la misma iglesia,
apellidada _la atalaya de la villa_, era bastante elevada»; y en otro
lugar (pág. 288), tratando del templo de Santa Cruz: «La torre … era
llamada _la atalaya de la corte_, así como la de San Salvador, _la
atalaya de la villa_». O Mesonero tomó tal denominación de la novela de
Vélez de Guevara, o éste la había tomado del habla vulgar.]
[Nota 122: Llamábase _basquiña_ a lo que también se dijo _saya_ y
hoy nombramos _falda_. Se ponía, según Covarrubias, «encima de los
guardapieses y demás ropa».]
[Nota 123: El _verdugado_ era, como dice el _Diccionario_ de
autoridades, «vestidura que las mugeres usaban debajo de las basquiñas,
al modo que hoy los tontillos….»]
[Nota 124: Era el _guardainfante_–dice el _Diccionario_ de
autoridades–«cierto artificio muy hueco, hecho de alambres con cintas,
que se ponían las mujeres en la cintura, y sobre él se ponían la
basquiña.» Muy pintorescamente lo definió Rojas Zorrilla en la jorn. III
de _Los tres blasones de España:_
«REY DE CAST.ª ¿Que es _guardainfante_?
GUARDAINFANTE. Vn enredo
para ajustar a las gordas;
vn molde de engordar cuerpos;
es una plaza redonda
adonde pueden los diestros
entrar a jugar las armas,
por lo grande y por lo extenso;
es un encubre-preñadas,
estorbo de los aprietos,
arillo de las barrigas,
disfraz de los ornamentos;
y es, en fin, el _guardainfante_
vn enjugador perpetuo,
que está secando la ropa
sobre el natural brasero.»
Don Juan de Zabaleta dice del _guardainfante_ en el cap. II de _El Día de
fiesta por la mañana_ (apud _Obras históricas, políticas, filosóficas y
morales, escritas por…. Con el Día de fiesta por Mañana, y Tarde, y
los sucesos que en él passan_ Madrid, Antonio Gonçalez de Reyes, 1692):
«Este es el desatino más torpe en que el ansia de parecer bien ha caido.
Si vna muger tuuiesse aquella redondez de cuerpo desde la cintura abaxo,
¿huuiera quien se atreuiera a mirarla? Ponerse postizo vn defecto,
¿puedelo hazer sino quien esté sin juizio? Ponerse postizo un ojo, vaya,
porque los ojos son hermosura; pero ponerse vna hinchazón contrahecha,
¿quién lo puede hazer que no esté fuera de tino?… Échase sobre el
Guardainfante vna pollera con vnos ríos de oro por guarniciones….
Ponese sobre la pollera vna basquiña con tanto ruedo, que colgada podía
seruir de pavellon. Ahuecasela mucho, porque haga más pompa, o porque
coja mucho ayre con que hazer su vanidad mayor.»]
[Nota 125: _Pollera_ llamaban al brial o guardapiés, por su
semejanza con el cesto en que se crían los pollos.]
[Nota 126: _Engestarse_, verbo no registrado en el léxico de la
Academia, está usado aquí en la acepción de _volver el rostro_ hacia
alguna persona o cosa; _encararse_.]
[Nota 127: Aunque de ordinario se llamó _picota_ al rollo,
propiamente no es _picota_ sino la _punta_ o _pico_ en que suele
terminar. Vélez usa aquella voz en sentido figurado.]
[Nota 128: Así, _malaño,_ en la edición original, como, juntas las
palabras, escribimos _noramala_ y _norabuena_.]
[Nota 129: Llamaban _lo hojaldrado_ a la parte del pastel que cubre
la carne o dulce en él contenido.]
[Nota 130: Nombrábase _pepitoria_ a un guisado que se hacía con los
cuellos, manos y pies de las aves. Era plato propio de sábado, día en
que no se podían comer de los animales terrestres sino los despojos.
Todo esto se indica en los siguientes versos de Anastasio Pantaleón de
Ribera _(Obras de_ … Madrid, Francisco Martínez, 1634, fol. 55 vto.):
«Del pájaro que en Arabia
cinco edades vive enteras,
y naciendo de su muerte,
cunas le arrullan sabeas,
serán menudo jigote
sus pechugas y caderas,
_y en sábado, pepitoria
sus alones, cuello y piernas_.»]
[Nota 131: _Haya_, diríamos hoy.]
[Nota 132: Era _hacer media noche_, según Covarrubias, «vn abuso
grande de aguardar a que den las doze del Viernes en la noche para comer
vna olla regalada de menudo». Tropológicamente, llamóse _media noche_ a
esa misma cena. Quevedo, dirigiéndose a una niña de quien quería ser
tercera una vieja (Musa VI):
«Cuando quieres persuadirme,
dices que es mujer de porte:
mucho tiene de estafeta;
temo que de ti la cobre.
De docientas leguas huele
almuerzos y _medias noches_;
lo que come, bien lo sé;
mas no sé con lo que come.»]
[Nota 133: _No conocer_ a uno _si no para servirle_ es frase de
comedimento que, por usual, no debiera faltar en el _Diccionario_ de la
Academia. Vélez vuelve a emplearla en los trancos VII y X. Castillo
Solórzano, en _La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas_: «¿Cómo
alguacil?–replicó el mismo alguacil–. ¿Conóceme vuesa merced? Yo le
dije:–_No conozco a vuesa merced si no es para servirle_.»]
[Nota 134: Llamóse _llave capona_ o _capona_ a secas, la que
honoríficamente se concede a ciertos gentilhombres de la cámara real,
sin ejercicio ni servidumbre, porque tal llave no tiene sino apariencia
de tal, pues con ella no se abre ni se cierra puerta alguna. Moreto, en
la jorn. III de _Antíoco y Seleuco_:
«REINA. Y cuando sea mi esposo,
como es cierto, ¿te parece
que a mí ese amor me entristece?
FLORETA. Pues, señora, ¿no es forzoso?
REINA. ¿Por qué?
FLORETA. ¿No es claro el indicio?
Porque hasta aquí tu persona
es, como _llave capona_,
esposa sin ejercicio.»]
[Nota 135: A propósito de esta frase, Pérez y González recordó (pág.
75 de su mencionada obra) que se llamaba _proa_ a la parte delantera del
coche; que los asientos de éste se decían _de proa, de popa_ y _de
estribos_, y que «el _de proa_ era el más humilde, destinado al modesto
acompañante, ya servidor, ya devoto del personaje dueño del vehículo».
Pero si en esto de _la proa_ rectificó el erudito sevillano al señor
Bonilla, que en su edición de Vigo (1902) había sospechado que se
hubiese dicho en contraposición a la frase _jayanes de la popa_, no creo
que estuviese igualmente acertado al presumir «que _culto_ es una
errata, y debe leerse _cultor_». A mi entender, con lo de _culto
vergonzante_ se quiso aludir a que los de escasa calidad que acompañaban
a los magnates ocupando los asientos _de proa_ de sus coches solían
profesar de _cultos_, más o menos declaradamente, poniendo en tortura el
magín para hacer frases adulatorias y de ingenio que agradaran a sus
patronos.]
[Nota 136: Tanto era la barba cosa indispensable para los letrados,
que dijo Quevedo en una de las letrillas de su Musa V:
«Deseado he desde niño,
y antes, si puede ser antes,
ver un médico sin guantes
_y un abogado lampiño.»_
Y que solían llevar la barba en forma de cola de delfín lo había dicho
el mismo autor en un romance de la Musa VI:
«Era Alejandro un mocito
a manera de la hampa,
muy menudo de faiciones
y muy gótico de espaldas.
_Barba de cola de pez_,
_en alcance de garnacha_….»]
[Nota 137: _Doña Fáfula,_ como si dijera _doña Fulana_, o _doña
Fabulana_, nombre este último que aun suele oírse en Andalucía, y con el
cual parece tener estrecho parentesco el que ha originado esta nota.
Véase antepuesto al apellido, como se anteponen estos otros nombres.
Espinel, _Sátira contra las damas de Sevilla (Revista de Archivos,
Bibliotecas y Museos_; mayo-junio de 1904):
«No había entonces doña Berenjena,
_doña Fáfula_ Ortiz ni doña Paula,
sino Francisca, Paula, Minga, Elena.»]
[Nota 138: La _bigotera_ está definida en el _Diccionario_
académico; y que los presumidos solían ponérsela para dormir, para no
descomponer sus bigotes, cuidadosamente peinados y levantados, dícenlo
acá y allá nuestros escritores de antaño. Don Guillén de Castro, _El
Narciso en su opinión_, jorn. I:
«D. GUTIERRE. ¿Bueno está el bigote?
TADEO. Bueno.
Pero sobrado le cuesta
al que, como tú, se acuesta
como braquillo, con freno.»
Y Lope de Vega, en el acto II de _El Cuerdo en su casa_:
«GILOTE. …Hay mil tontos marquesotes
con cuidados de mujer,
que nacieron para ser
mártires de sus bigotes;
mil que a bestias los condeno,
porque ellas a dormir van
sin freno, y ellos están
toda la noche con freno.»]
[Nota 139: El uso masculino de los _copetes_ y _guedejas_, por
denotador de vil afeminamiento, fué prohibido en 1617; pero de tal
manera continuó y aun se extendió años después, que a 13 de abril de
1639 se dió en Madrid el _Pregon en qve sv Magestad manda qve por qvanto
el abvso de las gvedejas y copetes con que andan algunos hombres, y los
rizos con que componen el cabello, ha llegado a hazer escandalo en estos
Reynos, ningun hombre pueda traer guedejas ni copete_. (Escudo real.)
(En Madrid. En la imprenta de Francisco Martínez. Año M.DC.XXXIX) Se
mandaba: «que ningún hombre pueda traer copete, o jaulilla, ni guedejas
con crespo o otro rizo en el cabello, el qual no pueda passar de la
oreja; y los barberos que hizieren qualquiera de las cosas susodichas,
por la primera vez caygan e incurran en pena de veinte mil maravedis y
diez días de carcel, y por la segunda la dicha pena doblada y quatro
años de destierro desta Corte, o del lugar donde viuiere, y por la
tercera sea lleuado por quatro años a vn presidio para que en ellos
siruan. Y a las personas que traxeren copete o guedejas y rizos en la
forma dicha no se les dé entrada en la Real presencia de su Magestad, ni
en los Consejos, y los porteros se lo prohiban, y los Ministros no les
puedan dar audiencia, ni oygan sobre sus pretensiones, reseruando a los
señores del Consejo poder hazer la demostracion y castigo que
conuenga….»]
[Nota 140: Mujeres y lindos cuidaban mucho de sus manos y de sus
rostros, y para adobar éstos y aquéllas hacían mil extravagancias, y
hasta verdaderas porquerías. En un libro inédito de recetas de afeites
(Biblioteca Nacional, Manuscrito 2019) hallas con epígrafes como éstos:
«Memoria de la manteca que doña María de Mendoza traía en las manos…»
(fol. 13). «Recepta para hazer seuo para las manos, que se ha de traer
nueve días» (fol. 52 vto.). ¡Véase qué «recepta para las manos»! (fol.
16): «Tómese suziedad de perros de la blanca y muelanla y despues
echenla con miel y con hueuo y ponganla en las manos, y no en las
palmas, y tenganlo una noche y un día….» Y ¡véase qué «recepta para el
rostro»! (fol. 66): «Tomareis tocino tanto como vn hueuo, que sea todo
gruesso, e poneldo con vinagre fuerte que esté nueue días; tomareis
sahin de culebra….»]
[Nota 141: _Descabezados_, para poder usar de las yemas de los dedos
y valerse de las manos aun teniéndolas untadas con los sebillos. Porque
es de notar que el hacer sudar las manos, enguantándolas, solía ser
obligado complemento del untarlas. Terminantemente lo declara una receta
para _muda de manos,_ que hay hacia el fin de cierto libro de cocina y
repostería (Biblioteca Nacional, Ms. 6058, fol. 167 vuelto): «Tomarás
media libra de trementina labada nuebe vezes y quatro hiemas de huebos
frescos y el agrio de dos limones redondos y seis dineros de cardenillo,
todo mezclado; vntarás las manos antes de acostarte y _sudaráslas con
guantes, y fiat confetio» (sic)_.]
[Nota 142: De estas _pasas_ hablaba Areusa en el acto IX de _La
Celestina_, levantando, por ruin envidia, mal testimonio a Melibea:
«Todo el año se está encerrada con mudas de mil suciedades, por una vez
que haya de salir donde pueda ser vista; enviste su cara con hiel y
miel, con _uvas tostadas_ y _higos pasados_, y con otras cosas….»]
[Nota 143: La colación de los ayunadores solía consistir en un poco
de pan y dos o tres docenas de pasas.]
[Nota 144: _Una doncella sobre su palabra_, es decir, una que sólo
tenía de doncella el hacerse pasar por tal.]
[Nota 145: Vélez de Guevara juega del vocablo _curso_ en dos de sus
acepciones. También en esto le había precedido Quevedo, al relatar en un
desenfadado romance (Musa IV) el _Ridículo suceso del trueco de dos
medicinas_, haciendo decir a la triste desposada:
«Tu cuerpo, que no me goza,
a lo menos, me gradúa,
si los _cursos_ a las novias
valen como a los que estudian.»]
[Nota 146: _Hacer_, en su frecuente acepción de _representar_.]
[Nota 147: Quizá se refiere a _Il Dvello del Mutio Iustinopolitano_,
libro del cual se hicieron varias ediciones, muy difundidas en España,
por nuestra constante comunicación con Italia.]
[Nota 148: Antes y más propiamente que el _Diccionario_ de
autoridades definió el _patacón_ César Oudin, en su _Tresor des devx
langves_…: «Patacón, _monnoye de cuiure en Portugali, qui vaut enuiron
deux liards, c'est aussi la grande reale d'argent de Castille de huict,
c'est à dire de quarante sols_….»]
[Nota 149: Con sus propias palabras se llama ladrón al que iba a ser
robado. La frase _acá estamos todos_ tuvo origen, según el vulgo, en un
cuentecillo relatado mil veces por las abuelas a sus nietezuelos: «Un
duende hacía tantas diabluras en una casa, escondiendo mil cosillas, y
rompiendo otras mil, que el inquilino, por huir de él, se resolvió a
mudarse a otro barrio. Pero cuando, al llevar la última carrada de
muebles, preguntó a su mujer: «–¿Falta algo?», se oyó la vocecilla del
duende, que, escondido en un palanganero, decía: «_–¡Acá estamos
todos!_» Es frase popular en Andalucía, y suele decirla el que llega a
una reunión donde no se contaba con él: _¡Aquí estamos todos!, dijo el
duende._ Ayala y Guzmán versificó este cuento, con poca fidelidad y
menos gracia, en su comedia intitulada _Las Travesuras de don Luis
Coello, primera parte_.]
[Nota 150: «Alude–dice el señor Bonilla–a los autos o misterios
populares de la Resurrección de Cristo, en que al descender el ángel del
cielo y revolver la piedra del sepulcro, se asombran los guardas y caen
a un lado y a otro como muertos (Cf. _San Mateo_, XXVIII, 1-4.»)]
[Nota 151: Algo que dije de Sevilla en el discurso preliminar de mi
edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_ (Sevilla, 1905), página 13,
es aplicable a toda la España de los siglos XVI y XVII: «Al olor, y,
sobre todo, al sabor de estas cuantiosísimas riquezas [las que traían á
la metrópoli las flotas de Indias] vivían en la magnífica ciudad del
Guadalquivir una muchedumbre crecidísima de extranjeros, en especial, de
italianos, flamencos y franceses, cada cual en busca de su avío y en
solicitud de su medra; cada cual discurriendo medios e inventando artes,
artimañas o artificios para apropiarse, industriosa y más o menos
limpiamente, alguna mielecilla de las óptimas colmenas indianas,
consolándose así de no haber sido ellos ni sus naciones los que tuvieron
la dicha de descubrir y conquistar el Nuevo Mundo.»]
[Nota 152: _Abada_, o _bada_, que equivale a _rinoceronte_.]
[Nota 153: _La Bermuda_, como explicó Pérez y González (pág. 80 de
_El Diablo Cojuelo: notas y comentarios_), «era la isla principal del
grupo descubierto en América por el navegante español Juan Bermúdez….
Lugar peligroso para la navegación, por los frecuentes temporales y
terribles accidentes del mar y por los atrevimientos de los piratas
extranjeros, allí corrían gravísimo riesgo los barcos que a España
traían los tesoros americanos….»]
[Nota 154: En el texto original falta la palabra _bebe_, que suplo,
como el señor Bonilla.]
[Nota 155: De la renombrada _cuba de Sahagún_ dijo Covarrubias en su
_Tesoro_, compuesto en los primeros años del siglo XVII, que «cabía
_tantas_ mil cántaras, y dizen que oy sirve de echar trigo en ella,
porque devia ser costosa y peligrosa de reparar y conservar».]
[Nota 156: _A dar_, como si dijera _en dar_, que equivale a _dando_,
porque es sabido que el infinitivo con _en_ antepuesto equivale al
gerundio. Véanse algunos ejemplos análogos al pasaje del texto. Guevara,
_Menosprecio de corte y alabanza de aldea_, capítulo VIII: «… y a las
vezes gana en la corte mejor de comer vn malsin _a malsinar_ que no vn
theologo _a predicar_». Cervantes, _Quijote_, II, 38: «… y sabía hacer
una jaula de pájaros, que solamente _a hacerlas_ pudiera ganar la
vida….»]
[Nota 157: Como nota el señor Bonilla, Vélez de Guevara se refiere
«a los huéspedes que como aves de paso paran en la posada, y reparan
poco, porque no han de consumirlos por mucho tiempo, en los manjares que
les sirven».]
[Nota 158: La _puerta de Guadalajara_, que era una de las más
famosas de Madrid, estaba situada en la calle Mayor, enfrente de la
entrada o embocadura de la calle de los Milaneses y de Santiago. Aunque
se quemó por septiembre de 1582, quedó su antiguo nombre al sitio en que
tal puerta estuvo, como pasa hoy todavía con la llamada _puerta del
Sol_. En aquel lugar tenían sus tiendas ricos mercaderes, a quienes
muchas personas solían entregar sus ahorros para que se los invirtieran
y manejaran.]
[Nota 159: Es reminiscencia del refrán que dice: _Cobra buena fama,
y échate a dormir_.]
[Nota 160: _Hábito,_ en su antigua acepción de insignia con que se
distinguen las órdenes militares. «_Cauallero de abito_–dice
Covarrubias–, el que trae en el pecho la insignia de alguna orden de
Cauallería, que comunmente llaman abitos.»]
[Nota 161: La _ropilla_, como dice el _Diccionario_ de autoridades,
era «vestidura corta con mangas y brahones, de quienes penden
regularmente otras mangas sueltas o perdidas, y se viste ajustadamente
al medio cuerpo, sobre el jubón».]
[Nota 162: _Diluvio en pena_, como _alma en pena_.]
[Nota 163: _Antes de mil años_, es decir, _antes que pase mucho
tiempo_. Es hipérbole andaluza: bien se echa de ver quién habla por boca
del Cojuelo.]
[Nota 164: Como el jugar cañas era propio de caballeros, con estas
palabras indica el Diablillo que pronto había de subir de categoría el
tabernero bautizante, mudanza de que hubo, hay y habrá siempre grande
copia de ejemplos.]
[Nota 165: _Hablar en_ un asunto o negocio, que hoy decimos _hablar
de_. Era régimen usualísimo en los siglos XVI y XVII (_Quijote_, I, 193,
10; III, 17, 4; 311, 22; etc.)]
[Nota 166: También aquí sigue Vélez los pasos de Quevedo, que dijo
en su _Sátira a los coches_ (Musa VII):
«Tras aquéllos llegó al puesto
vn coche verde, que ha sido
el sujeto a quien más debe
cierta mujer y marido.
Desde el alba hasta la noche
les sirve de albergue y nido,
y aunque duermen dentro dél,
ha dicho un contemplativo:
«Aqueste es coche imprestable,
porque ambos han prometido
no desamparar su popa
por cosa de aqueste siglo.»»
A lo que parece, no había grande exageración en estas referencias. De
una tal doña Juana decía otra dama en la jorn. I de _El socorro de los
mantos_, comedia de don Francisco de Leiva y Ramírez de Arellane:
«Yo donde vive os diré:
y es, porque busquéis el fin
de ese fuego que os abrasa,
la calle Mayor su casa
y un coche su camarín.
En él de día y de noche
a sus gustos se dedica,
y aun harto se mortifica
en no dormir en el coche.»
Y Calderón, en la jorn. II de _Nadie fíe su secreto_:
«LÁZARO. Laura vive aquí, que dijo:
«Con lo que la casa cuesta
de alquiler, he de hacer coche.»
Y respondiéndole a ella
dónde había de vivir,
dijo: «Cuando coche tenga,
en el coche todo el día,
y la noche en la cochera.»]
[Nota 167: Para el señor Bonilla, _terceruela_ «puede ser la tercera
menor o semitono». Y yo, que _tampoco_ sé lo que es _terceruela_–digo,
a qué _terceruelas_ se refiere Vélez de Guevara–y, a mayor
abundamiento, no he logrado entender que _tercera menor_ equivalga a
_semitono_, recuerdo lo que un su interlocutor dijo a cierto poeta culto
que intentaba comentar a otro, sin dejarse entender;
«–Comentador, comentaos.»]
[Nota 168: Todos estos son remedios populares para el mal de madre,
muy usados cuando escribía Vélez y cuando, siglo y medio antes, compuso
Rojas _La Celestina_, en cuyo acto VIII, como recuerda Bonilla, enumera
la vieja protagonista las cosas con que se curaba ese mal: «Todo olor
fuerte es bueno, así como de poleo, _ruda_, axienjos, humo de plumas de
perdiz, de romero, de moxquete, de encienso, recebido con mucha
diligencia, aprovecha e afloxa el dolor, e buelve poco a poco la madre a
su lugar.» Especialmente, acudían a _la ruda_. Tirso de Molina en el
acto I de _El Celoso prudente_:
«CAROLA. …Uno de la vecindad
buscaba (aquesto es sin duda)
de parte de la comadre
_para cierto mal de madre
unos cogollos de ruda_.»]
[Nota 169: _Y trescientas cosas más_ es frase tomada del bordoncillo
de un antiguo disparatorio que empieza:
«Parió Marina en Orgaz,
y tañeron, y cantaron,
y bailaron y danzaron,
_y trescientas cosas más.»_
Cayó en gracia esta frase, y los poetas la llevaron y la trajeron, como
a la _Inés_ de _Yo te lo diré después_, y como un siglo antes habían
llevado y traído a _la bella malmaridada_. Lope de Vega, en el acto III
de _Los Novios de Hornachuelos:_
«BERRUECO. …Un Barrabás sois vestido,
una fantasma calzada,
una arpía bautizada,
y un camello con marido….
Longinos a pie, Caifás,
capón molde de hacer monas,
India de las Amazonas
_y trescientas cosas_ más.»
Tirso de Molina, _Cautela contra cautela_, acto I:
«ENRIQUE. ¿No es bien nuevo amar a dos?
CHIRIMÍA. No, señor, ni amar a mil;
porque tú tienes criado
que en un mismo tiempo ha amado
un salchichón, un pernil
y una bota de hipocrás,
dos de Candia, cuatro griegas,
treinta fregonas gallegas
_y trescientas cosas más,
que es socorro y estribillo
de poetas de repente_.»
El señor Foulché-Delbose publicó en la _Revue Hispanique_ (tomos IX,
261, y X, 234) un curioso estudio acerca de las _Coplas de Trescientas
cosas más._]
[Nota 170: _Regatones_, que hoy más bien diríamos _regateadores_,
aunque esta palabra falta en el _Diccionario. Regatear_–dice
Covarrubias–, «procurar abaxar el precio de la cosa que compra es muy
del _regatón»_.]
[Nota 171: _Si la podemos dar roma, no la demos aguileña_, dice el
refrán, aludiendo a moza, y no a nariz, contra lo que opina el señor
Bonilla. Es dicho de ruines de alma atravesada, y lo recuerda Cervantes
en el _Quijote_ (II, 48): «… que yo he oído decir muchas veces y a
muchos discretos, que si él [el diablo] puede, _antes os la dará roma
que aguileña.»_]
[Nota 172: Refiérese a una de las muchas pendencias que se promovían
en los _mandrachos_ o casas de juego sobre dar barato a los mirones que
actuaban como jueces de las suertes dudosas.]
[Nota 173: Deslizáronsele aquí a Vélez dos versos endecasílabos:
«…_a una mujer de un sastre que ha jurado
que los ha de coser a puñaladas.»_]
[Nota 174: Juega del vocablo _fuga_ en sus dos acepciones musical y
de _huída_, y alude a la frecuencia con que huían los músicos callejeros
al primer asomo de peligro, por lo cual dijo Lope de Vega en la silva
III de _La Gatomaquia_:
«Los músicos, en viendo
el belicoso duelo comenzado,
huyeron como suelen;
que no hay garzas que vuelen
tan altas por los vientos,
dicen que por guardar los instrumentos….»]
[Nota 175: Lo más corriente era llamar _caballero del milagro_, no a
un sujeto como el que pinta Vélez, sino al que vivía bien, y hasta
aparatosamente, sin que se le conociera renta, oficio ni beneficio. Lope
de Vega, en el acto II de _El Caballero del milagro_:
«TRISTÁN. ¡Cosa es de ver la vida deste mozo!
¡Qué ricamente viste, y cómo gasta!
¿Cómo juega tan pródigo y reparte
lo que tiene entre todos sus amigos,
sin que le conozcan en su tierra
dos florines de renta o patrimonio?
LOFRASO. Por eso es _caballero del milagro_.»]
[Nota 176: De la _piedra bezar_, «concreción calcárea que suele
encontrarse en las vías digestivas y en las urinarias de algunos
cuadrúpedos», escribió un curiosísimo tratado el doctor Nicolás
Monardes, famoso médico y farmacólogo sevillano: _Dos libros, el vno que
trata de todas las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales, que
sirven al vso de la Medicina, y el otro que trata de la Piedra Bezaar, y
de la Yerua Escuerçonera_. Cito por la edición de Sevilla, Hernando
Díaz, 1569, la más antigua de las tres de que poseo ejemplares. La
príncipe de estos _Dos libros_ es también de Sevilla, 1565.]
[Nota 177: Dice _preñada de medio ojo_ para indicar que ocultaba su
preñez, como ocultaban el rostro las que _se tapaban de medio ojo_. De
éstas habrá ocasión de tratar en las notas del tranco IX.]
[Nota 178: De _tate_ se hacía festivamente una persona,
anteponiéndole _Pero_, que es, a la vez que conjunción, nombre propio
(_Per, Pero, Pedro_). Calderón, en la jornada II de _El médico de su
honra_:
«COQUÍN. _(Aparte.) …Pero ¡tate!_
(que es un _Pero_ muy honrado
del celebrado linaje
de los _Tates_ de Castilla),
porque el Rey está delante.»]
[Nota 179: _Pocas cosas_ equivale a _cosas menudas_ o _de poco
momento_. Cervantes, _Quijote_, I, 20: «… y no querría que _pocas
cosas_ penase mi ánima en el otro mundo.» Calderón, en su _Entremés de
las Carnestolendas_:
«VEJETE. Hombre, ¿comes, o engulles?
GRACIOSO. ¡Lindo chasco!
_Pocas cosas_, señor, nunca las masco.»]
[Nota 180: _Murciégalo_ (de _mur_ y _caeculus_) como aún lo dice el
vulgo, más etimológicamente que los que, con una metátesis innecesaria
decimos _murciélago._]
[Nota 181: _Quien_, haciendo a plural, cosa frecuentísima en
nuestros escritores de los siglos XVI y XVII.]
[Nota 182: Como recuerda el señor Bonilla, llamaron _los Siete
Durmientes_ «a siete hermanos que se dice sufrieron martirio en Éfeso,
en tiempo del emperador Decio. Habiéndose ocultado estos hermanos en una
caverna, fueron emparedados en ella de orden del Emperador; ciento
noventa y seis años después se les encontró dormidos en el mismo sitio
(Véase la _Leyenda áurea_ de Jacobo de Vorágine)». Tirso de Molina, en
el acto I de _La Villana de la Sagra_:
«CARRASCO. …Nunca de dormirme acabo;
mas con vinos excelentes,
si son siete los durmientes,
yo seré _durmiente octavo_.»]
[Nota 183: Es decir, _que dirá que no lo siente_. Juega del vocablo
_sentir_, en dos de sus acepciones.]
[Nota 184: «_Vistas_–dice el _Diccionario_ de autoridades–llaman
los vestidos y tocador que los novios envían a sus futuras esposas.»]
[Nota 185: Contra lo que ligeramente pudiera imaginarse, _pared y
medio_ no es errata por _pared en medio_. «Error de caja» lo creyó el
señor Fitzmaurice-Kelly al encontrar esa expresión en el capítulo XIX de
la primera parte del _Quijote_. A los ejemplos que cité en nota del
dicho capítulo podrían agregarse muchos otros: cuantos acertara a desear
el más descontentadizo.]
[Nota 186: _Del gallo_, es decir de la hora en que canta el gallo,
queriendo ya venir el día.]
[Nota 187: Porque de Judas se dice que fué despensero, y los
despenseros acaparaban muchos mantenimientos para venderlos a precios
elevadísimos. Es frecuente en nuestros escritores festivos la alusión al
oficio de Judas. Quevedo, por ejemplo, en su romance de _Los Borrachos_
(Musa VI):
«…Y yo, que en diez y seis años
que tengo de _despensero,
aun no he podido ser Judas_
y vender a mi maestro.»
Lope, aludiendo a la costumbre de ahorcar un pelele el Jueves Santo,
figurando a Judas:
«MENDOZA. Y ¿qué importa que una dama
tenga el cuerpo diligente…,
las caderas como en Flandes,
las piernas como un jinete,
si el rostro puede ser molde
de hacer diablos para el jueves
en que _al despensero_ cuelgan
que afrentó los calabreses?»
«Los despenseros de los monasterios–dije en el discurso preliminar de
mi edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_–tomaban el pescado por
cargas, diciendo ser para aquéllos, y revendíanlo después entre sus
parroquianos; acordó el cabildo [de Sevilla] que se hablara a los
priores y guardianes para que corrigiesen el abuso; pero no se logró la
enmienda.»]
[Nota 188: _Por partes de,_ y no por _por parte de_, como habría
enmendado Clemencín si hubiese editado la presente novelita. _Por partes
de_, o _de partes de_, solía decirse antaño, como demostré en mis notas
al _Quijote_ (IV, 267, 4).]
[Nota 189: Pregunta el señor Bonilla: «¿Querrá decir Vélez que el
padre de ese niño era infiel (judío o moro)?» No, ciertamente–respondo–,
sino que ese niño, por partes de su padre, podía pretender tal beca como
hijo de clérigo. Sabido es que, según la creencia vulgar, el Antecristo
ha de ser hijo de un clérigo y una monja, y por éstas dijo Quevedo en una
de sus _premáticas:_ «Condenamos en los galanes de monjas los _antecristos
pensamientos_….»]
[Nota 190: Debiera decir Vélez _el domingo de cuasi ración_, para
que recordase mejor el de _Cuasimodo_, al cual quiso referirse.]
[Nota 191: Llamaban _letuario, lectuario, electuario_, a cierto
género de conserva, ya medicinal o ya simplemente alimenticia, como la
que solía tomarse al par que el aguardiente. Quevedo, _Vida del buscón
llamado don Pablos…,_ libro II, cap. II: «Pasamos adelante, y en una
esquina, por ser de mañana, tomamos dos tajadas de _letuario_ y
aguardiente de una picarona….» Las mujeres que vendían el _letuario_
acostumbraban a pregonarlo por las calles en las primeras horas de la
mañana. Lope de Vega, en unas décimas de la _Justa poética en la
beatificación de San Isidro_, refiriéndose a esas horas:
«…La mula el médico ensilla,
da la purga el boticario,
_pregónase el letuario_….»]
[Nota 192: Contra lo que dijo Durán y copió Bonilla, el juego de
_salga la parida_ no consiste en gritar los muchachos «ese refrán(?)
cuando observan que la luna llena, atravesando grupos de nubes, va
apareciendo clara en los sitios despejados». _Salga la parida_, como
dice el _Diccionario_ de autoridades, es «juego común con que se
divierten los muchachos estrechándose y apretándose entre sí para echar
a alguno del corro, en cuyo lugar admiten otro».]
[Nota 193: Llama _píldora_ al mundo, por lo esférico.]
[Nota 194: Llaman _cruzado_, según el léxico de la Academia, a la
«mudanza que hacen los que bailan, formando una cruz y volviendo a
ocupar el lugar que antes tenían».]
[Nota 195: Ocasionales o no, ocurren aquí dos versos octosílabos
aconsonantados:
«… _haciendo un cruzado al son
de su misma confusión.»_]
[Nota 196: Llama a los coches _ballenas_, recordando la de Jonás,
porque tragan y vomitan personas.]
[Nota 197: ¡Qué exacta alusión a las cien mil falsedades, engañifas
y _cumplo-y-mientos_ propios del trato cortesano!]
[Nota 198: _Haciéndose cocos a ellos mismos_, o _a sí mismos_, que
diríamos hoy, esto es, gustando de sí propios y recreándose en sus
ademanes y miraduras, como unos Narcisos. _Hacer cocos_ se dijo de
_cocar_, que significa _agradar, captar la benevolencia_.]
[Nota 199: El señor Bonilla sospecha que _de riñón_ sea errata, por
_de piñón._ No hay tal cosa: la boquita que llamaban _de piñón_ era
naturalmente pequeña, como aquella a que se refiere el _Romancero
general,_ fol. 253:
«Vna boca, chica era;
que con _vn piñón_ se mide,
segura de que haya otra
que assi enamore y cautiue»;
pero el texto se refiere a una boca achicada artificiosamente. Quien ve
el riñón de un corderillo, ve una boca de esas frunciditas y amaricadas.
Para persuadirse de que no hay la errata que sospechó Bonilla basta
parar la atención en que a esta calle de espejos que pinta Vélez nadie
iba a verse como era, sino a estudiar gestos; uno de ellos, el
fruncimiento de labios. Quevedo, en _El Entremetido y la Dueña y el
Soplón_, mencionó una de estas bocas estudiadamente fruncidas: «Y al
punto, muy esparrancado de ojos, decía: «No hay sino dejar correr; Dios
lo remedie, que tal y cual, lo del camino carretero: sí por sí, no por
no»; y al decir «ello dirá», _ponía una boquita escarolada_, como le dé
Dios la salud.»]
[Nota 200: _Roncando_, como los ojos de aquella Mari Pérez de quien
dijo Quevedo (Musa VI):
«Tus dos ojos, Mari Pérez,
_de puro dormidos, roncan_,
y duermen tanto, que sueñan
que es gracia lo que es modorra.»
Cuanto a ojos, como a todo lo del mundo, cambian las modas, y por esto
decía Calderón, en la jorn. II de _Eco y Narciso_:
«BATO. …Vn tiempo que se dieron
en usar _ojos dormidos_,
no había hermosura despierta
y todo era mirar bizco….»
Pero si Vélez aprendió en Quevedo lo de _roncar los ojos_, de puro
dormidos, una poetisa, doña Catalina Clara, aprendió de Vélez lo de
_roncar hermosura_, pues escribió, retratando a cierta dama:
«Sus ojos, que _hermosura están roncando_,
dormidos saben más que otros velando,
y dice en ellos cada niña airosa:
_Nigra sum, sed formosa_.»]
[Nota 201: _De Gloria Patri_ quiere decir, como notó el señor Pérez
y González en su citada obra, págs. 23 y 24, «inclinados como fieles que
pronuncian o escuchan el _Gloria Patri_».]
[Nota 202: Sobre las _maretas_ quedó nota páginas atrás (8, 1)[47].]
[Nota 203: _Para desacreditar la naturaleza_, porque le hacen
poquísimo favor carilindos que no acaban de semejar hombres ni mujeres;
y _para desacreditar el rentoy_, porque no parece sino que están jugando
a este juego, en que los compañeros se entienden por medio de gestos y
señas, a lo cual se refirió don Antonio Hurtado de Mendoza en estas
seguidillas de la segunda parte del _Entremés de Micer Palomo_:
«De las damas de hogaño, ¿qué te parece?
–Capadillo, pues juegan con seis y siete.
–¿Y de las que se atapan en la comedia?
_–Al rentoy, pues te muelen haciendo señas.»_]
[Nota 204: El nombre de _damas cortesanas_ era uno de los muchos que
se solían dar a las mujeres públicas. Así, en una representación de los
Alcaldes de Casa y Corte al Rey (11 de enero de 1617): «Señor: Los
Alcaldes dicen que de estar las mugeres de mala vida _que llaman damas
cortesanas_ alojadas en las calles principales desta corte y con
libertad de vivir donde quieran sean seguido y siguen muy grandes
inconuinientes….» (Archivo Histórico Nacional, Libros de gobierno de
la Sala de Alcaldes, tomo VII, fol. 470.)]
[Nota 205: _Albillas_, como las uvas llamadas así, o _tempranillas_
por otro nombre. _Tempranillas_ asimismo llama el vulgo andaluz a las
muchachas que, sobre cuajarse pronto de mujeres, dan a entender, por la
demasiada viveza y libertad con que miran y hablan, que, jovencillas y
todo, no les pesaría dejar de ser solteras.]
[Nota 206: En Bonilla, _e Giron,_ sin duda por errata.]
[Nota 207: _Vuelven las aguas_…, dice el refrán, que Vélez acomodó
aquí a su propósito.]
[Nota 208: A la _plazuela de los Herradores_, aun hoy llamada así,
concurrían los que alquilaban sus servicios. En los antedichos Libros de
gobierno de la Sala de Alcaldes he visto un auto del año 1621 por el
cual se mandó que los mozos de sillas (los que conducían las sillas de
manos) asistiesen en la _plazuela de Herradores_ y llevasen el correón
al hombro. Y Tirso de Molina, en el acto III de _Por el sótano y el
torno_, hace decir a Santillana, escudero viejo, cuando se dispone a
dejar de servir a su ama, porque le ha reprendido:
«¡Miren, porque la doy luz
de amantes embustidores!
_Plazuela habrá de Herradores_
y puerta de Santa Cruz:
no me han de faltar dos reales
y señoras de alquiler.»]
[Nota 209: _Damas de achaque_, o sea que se achacan o atribuyen
falsamente la damería.]
[Nota 210: Poco después dice de quiénes habían de ser pasto tales
libros: respectivamente, de pajes y doncellas.]
[Nota 211: No tachará de defectuosa la expresión _le preguntó …
que le dijese_ quien esté advertido de que, como _preguntar_ significa
_demandar_ y _demandar_ y _pedir_ son una cosa misma, solía decirse
_preguntar_ por _pedir_, de lo cual hay en el _Quijote_ muchos ejemplos
(I, 137, 10; III, 85, 19, etc.)]
[Nota 212: Dice _de media talla_, como pudiera decir _de medio
pelo_, o _de medio mogate_.]
[Nota 213: Bien explica esto don Fernando de Loreña en su _Entremés
de los Relojes_ (Biblioteca Nacional, Ms. 17237):
«D.ª TORRE. Mira quién llama aquí, doña Escalera.
QUITERIA. ¿Quién es doña Escalera?
D.ª TORRE. Vna criada.
QUITERIA. ¿Con don?
D.ª TORRE. Sí, _que autoriza una donada_.»
Del uso y abuso de los _dones_ traté largamente en mi estudio sobre _El
retrato de Cervantes_ (Madrid, 1917), págs. 30-53.]
[Nota 214: Por _el tusón de las damas_ (que también se llamaba
_damas_, a secas, a las _damas cortesanas_) ha de entenderse la
categoría de las que entre ellas eran de mayor calidad, a las cuales
llamaban _tusonas_.]
[Nota 215: _Quererse volver al paño_, frase que no registra el
_Diccionario_, pero que oí muchas veces en Andalucía, se dice de las
alhajas muy limpias y brillantes, legítimas o falsas, por alusión al
paño en que las tenía envueltas el platero o quincallero cuando las
vendió.]
[Nota 216: _Don extravagante_, como _clérigo extravagante_, que se
dice de aquel que vive sin incorporarse a la clerecía de ninguna
diócesis.]
[Nota 217: La _ginebra_ está bien definida en el _Diccionario_
académico. Es el mismo grosero instrumento que los andaluces llamamos
_carrasquiña._]
[Nota 218: El _castrapuercos,_ instrumentillo compuesto de algunos
cañutos, es ni más ni menos que la zampoña con que suelen representar al
Dios Pan. En el _Diccionario_ de la Academia, como en el de autoridades
y en el Tesoro de Covarrubias, _castrapuercas:_ pero en el _Trésor_ de
Oudin, _«Castra puercos, vn sifflet de chastreur_». También se llamaba
_castrador_, y debe tomarlo en cuenta la Academia Española, bajo la fe
de Quevedo y Salas Barbadillo. El primero dijo en un romance referente a
los bailes del vulgo:
«Suéltales las seguidillas
y a ejecutor de la vara,
y a la capona, que en llaves
hecha _castradores_ anda.»
Y el segundo, en el _Entremés del Prado de Madrid, y Baile de la
Capona_:
«Para el baile previnieron
las cuerdas de una guitarra,
sin ver que a un baile capón
vn _castrador_ le bastaba.»]
[Nota 219: Iba narrando Vélez de Guevara, y súbitamente y sin
preparación deja la palabra a don Cleofás. Estos cambios bruscos de la
persona que habla, y aun de la persona a quien se habla, no escasean en
nuestros escritores del buen tiempo, como de Cervantes hice notar en
diversos lugares del _Quijote_ (I, 10, 17; II, 136, 8; IV, 259, 21; VI,
70, 3, etc.)]
[Nota 220: «Entre los muchos–dije en otra ocasión–que han escrito
acerca de los arbitristas, plaga que infestó a España en los siglos XVI
y XVII, merece mención señalada don Antonio Cánovas del Castillo, que
trató de ellos en sus _Problemas contemporáneos_ (Madrid, 1884), tomo I,
págs. 305-328…. Mi querido amigo don Agustín G. de Amezúa, en su
edición crítica de _El Casamiento engañoso y el Coloquio de los Perros_,
páginas 147-151 y notas 349-351, cita algunos arbitrios notables por su
extravagancia….»]
[Nota 221: Así en la edición original. A escribir hoy, de seguro
habría dicho Vélez: «… que tiene en la mano el retrato de su
dama….»]
[Nota 222: El gramático pedante y engreído, para quien no hay en el
mundo cosa que valga dos maravedís sino sus gramatiquerías, fué siempre
odiado por los escritores. El señor Bonilla recuerda lo que contra ellos
dijo el doctor Suárez de Figueroa en su _Plaza universal de todas
ciencias y artes_ (1615). Y antes que Suárez, Barahona de Soto, en su
_Angélica,_ maltrató á los finchados gramaticones al incluírlos en la
relación de aquellas gentes que Zenagrio, en la morada de Gleoricia, no
se digna de mirar:
«Tanto del soez _gramático_ arrogante
que, porque punta y coma sus diciones
y ordena lo de atrás para adelante,
no estima los gravísimos varones….»
Yo dije a un consumado gramático, veinte años ha: «¿Qué hará usted con
toda su gramática, si no tiene nada que decir que interese al público?
Usted posee un admirable libro de cocina, cierto; pero, vacía la
despensa, ¿de qué pueden servirle sus excelentes fórmulas culinarias?»]
[Nota 223: Como _ropa_, según una de las acepciones que registra
Covarrubias, es «la vestidura suelta que traemos sobre la que está
ceñida y junta al cuerpo», llamóse _ropa_, especialmente, a la talar, y
_plazas de ropa_ a los oficios o puestos en que se vestía toga o
garnacha. Quevedo, en una de sus jácaras (Musa V), jugando de los verbos
_bogar_ y _abogar_.
«Por buen supuesto te tienen,
pues te envían a _bogar;
ropa_ y _plaza_ tienes cierta,
y a subir empezarás.»
Y _ropas_, a secas, se llamó también a los oidores, como se echa de ver
por otra jácara de Quevedo, en que dice un jaque encarcelado:
«Porque no pueda salir,
me engarzaron en las cormas,
y siempre mandan que siga:
¿Quién entenderá las _ropas_?»]
[Nota 224: El señor Bonilla, después de recordar con Covarrubias que
_pastel_ se dijo de _pasta_, y «es como una empanadilla hojaldrada, que
tiene dentro carne picada o pistada», añade: «Los había de a real, de a
cuatro, de a ocho, de a medio real, etcétera.» Y don Américo Castro,
anotando en la _Vida del Buscón,_ de Quevedo (pág. 89 de la edición de
_Clásicos Castellanos_), aquel pasaje en que dice: «pero yo entiendo que
los pasteleros desta tierra nos consolarán, acomodándole a [un ahorcado]
en los de a cuatro», comentó: _«los de a cuatro_: pastel de a cuatro
reales.» El señor Bonilla, antes de revisar en las pruebas su nota, pudo
hacerse estas preguntas: «¿Cómo un avariento, por ahorrar, había de
gastar cuatro reales en un pastel para su comida?» Pues ¿no era el
pastel, según el invocado Covarrubias, «refugio de los que no pueden
hazer olla?» Y el costo de la olla aun para dos personas, que no para
una, ¿llegaba, ni con mucho, a _cuatro reales_? La Gerarda de _La
Dorotea_ de Lope (acto V, escena II), teniendo convidada, gastaba en su
olla: «una libra de carnero, catorze marauedis; media de baca, seis, son
veinte; de tozino, vn quarto, otro de carbón, de peregil y cebollas dos
marauedis, y quatro de aceitunas, es vn real cabal»: ¿había, pues, de
gastar el avariento cuatro reales en un pastel para sí solo, cuando,
aunque se considere que _La Dorotea_ se refiere a tiempo muy anterior al
en que se alteraron los valores de la moneda de vellón, al escribir
Zabaleta _El día de fiesta por la tarde_; publicado en 1659, «una libra
de carnero valía once cuartos, y un pan cinco, y media azumbre de vino
siete, veintitrés cuartos en junto, o sea once menos que el pastel de
Vélez de Guevara?» Y esto preguntado, o parte de ello, la bien
acreditada diligencia del señor Bonilla le habría abierto camino para
averiguar cuánto costaba un _pastel de a cuatro_ en el tiempo en que el
escritor ecijano escribió su novela.
Pues otro tanto digo del señor Castro, y aun digo más: que pudo
preguntarme sobre ese punto, como me preguntó sobre muchos otros. Esto,
amén de que buena respuesta tenía en el capítulo XI del mismo libro I de
_El Buscón,_ donde un verdugo, un animero, un mulato y otros sujetos de
esta laya comen, entre todos, después de algunas cosas de bodegón,
«cinco _pasteles de a cuatro_. ¿Habían de gastar _veinte reales_ en el
postrecillo…?»
No, ciertamente no eran _de a cuatro reales_ los _pasteles de a cuatro_,
sino de la trigésimacuarta parte de ese valor: eran pasteles _de a
cuatro maravedis._ Con dar un vistazo a los tan socorridos Libros de
gobierno de la Sala de Alcaldes, que se conservan en el Archivo
Histórico Nacional, habrían echado de ver los mencionados comentadores
que en 1596 se mandó que no se hicieran pasteles y cubiletes _de a doce
maravedís_, y sí _de a ocho y de a cuatro_; que en 1642 se trató de que
no se hicieran pasteles _de a ochavo_, y que en 1644 mandaron los
Alcaldes que no se impidiese la venta de cubiletes _de a cuatro
cuartos_. A los que hacían pasteles de _a cuatro maravedis_, por la
misma exigüidad de su precio, no se les podía exigir ninguna gollería,
ni aun siquiera una mediana pulcritud; por eso dijo Quevedo en una de
sus jácaras: (Musa V).
«Con las manos en la masa
está Domingo Tiznado,
_haciendo tumbas a moscas
en los pasteles de a cuatro_.»
Y en un romance de la Musa VI hizo decir a un manto plebeyo:
«Con poco temor de Dios,
pecaba en _pastel de a cuatro,
pues vendí, en traje de carne,
huesos, moscas, vaca y caldo_.»]
[Nota 225: Es uno de los modos de decir que quiso desterrar Quevedo
en la _Premática que este año de 1600 se ordenó_…: «… _no tiene a
nadie en lo que pisa_.»]
[Nota 226: Elíptico: _no sea que nos embarguen_, quiere decir.]
[Nota 227: _Los unos de los otros_, como también lo dice Correas en
su _Vocabulario de refranes_…, pág. 421 b, y _no los unos y los
otros,_ como malamente se suele enmendar ahora. Lope de Vega, en el acto
II de _El Caballero del Sacramento_, explica bien el sentido del refrán:
«DORISTA. Leerla quiero, por ver
en mi desdicha un proverbio.
_(Lee:) «Todos somos locos,
los unos de los otros.»_
¡Qué discretamente dice!
Unos por otros hacemos
disparates y locuras;
todos andamos sin seso,
ya los padres por los hijos,
ya los deudos por los deudos,
ya las damas por sus cuyos,
ya por las damas sus dueños.»]
[Nota 228: _Sobrepelliezes_, dice la edición original, sin duda por
errata.]
[Nota 229: Este _donde_, equivalente a _de manera que_, quizás no se
entenderá bien por quien ignore que está dicho a la andaluza, tal como
alguna vez lo usó Cervantes: «Venida la noche, cenará con el Rey, Reina
e Infanta, _donde_ nunca quitará los ojos della, mirándola a furto de
los circunstantes….» (_Quijote_, I, 21).]
[Nota 230: _Actos positivos_ son, como dice el _Diccionario_
académico, los «hechos que califican la virtud, limpieza o nobleza de
alguna persona o familia». Para las pruebas, por ejemplo, de limpieza y
nobleza en lo escolar, tres _actos positivos_ hacían cosa juzgada, según
la _Nueva Recopilación,_ leyes XXXV-XXXVII, tít. VII, libro I.]
[Nota 231: Según Covarrubias (art. _torçuelo_), «los que saben de
cetrería dizen que comunmente la cria de los açores es de tres pollos:
los dos primeros se llaman primas y son hembras, y grandes de cuerpo; y
el _torçuelo_ es menor que ellas y es macho. Dixose _torçuelo_, quasi
terçuelo, por ser tercero en orden….» Vélez de Guevara dice
figuradamente _caballero torzuelo_, indicando su baja condición.]
[Nota 232: Páginas atrás quedó nota acerca de una frase parecida a
_con los míos me haga Dios bien_.]
[Nota 233: Este verso está impreso a renglón corrido, como prosa, en
la edición original.]
[Nota 234: Refiérese don Cleofás a su tocayo el Leandro amador de
Hero y al soneto de Garcilaso que comienza:
«Pasando el mar _Leandro el animoso,
en amoroso juego todo ardiendo_….».
soneto que, en efecto, figura en las diversas ediciones de _Las Obras de
Boscan y algvnas de Garcilaso de la Vega, repartidas en qvatro libros_,
fol. 121 de la de Anvers, Martín Nucio, 1556, que es la que poseo.]
[Nota 235: Elíptico: _merced de un hábito,_ quiere decir.]
[Nota 236: _Salicio y Nemoroso_, como es sabidísimo, son los
interlocutores de la más famosa de las églogas de Garcilaso.]
[Nota 237: Por aquí se averigua que don Cleofás, como de él se dijo
en el tranco I (15, 2)[63], era _hidalgo a cuatro vientos_, sin otro solar
que el muy conocido de los versos de Salicio y Nemoroso.]
[Nota 238: _Pedir las pajaritas del aire_ es una frase de
encarecimiento equivalente a _pedir gollerías._ Espinel, en su _Sátira
contra las damas de Sevilla_, tratando de las doncellitas de su tiempo:
«Luego les duele el hígado y el bazo;
luego _piden las paxaras del ayre_….»
Esta frase llegó a hacerse tan enfadosa, por lo repetida, que don
Francisco de Quevedo la proscribió en su _Premática_ de 1600: «Quítanse
por nuestra premática los modos de decir siguientes: _… las pajaritas
que vuelan_….»]
[Nota 239: También solían pedir _el fénix empanado_, o cosas poco
menos imposibles, bien que por broma y regodeo, los que comían en ventas
y mesones. A los ejemplos que transcribe el señor Bonilla podrían
añadirse otros, éste, verbigracia del _Entremés de los invencibles
hechos de Don Quijote de la Mancha_, compuesta por Francisco de Ávila,
publicado en 1617, y reimpreso en 1905 con prólogo y notas de don Felipe
Pérez y González:
«MUJER. Estánme echando todos bernardinas,
pidiéndome imposibles por momentos.
VENTERO. ¿Qué os piden, por mi vida?
MUJER. Disparates:
los átomos del sol, _el ave fénix,_
y la leche de todas las cabrillas
VENTERO. ¿No veis, mujer, que aqueso es regodeo,
y siempre se acostumbra por las ventas
echar pullas a todos?»]
[Nota 240: _Regoldano_ se dice del fruto del castaño silvestre, a
diferencia del que da el injerto, que es mejor. Vélez aplica estos
adjetivos al hechicero en sus respectivas cualidades de astrólogo y
nigromante.]
[Nota 241: Alude Vélez a algunos pasajes bíblicos, tales como éstos:
_«Adprehendens autem David vestimenta sua scidit, omnesque viri qui erant
cum eo_ (II _Reyes_, I, 11).–_Quæ cum audisset Ezechias rex, scidit
vestimenta sua_….» (II _Reyes_, XIX, 1).]
[Nota 242: El _besar las manos_ era obligado principio en todo
mensaje verbal. Así comienza el suyo a don Quijote, en la cueva de
Montesino (II, 23), la compañera y emisaria de Dulcinea: «Mi señora
Dulcinea del Toboso _besa a vuesa merced las manos_, y suplica a vuesa
merced se la haga de hacerla saber cómo está….»]
[Nota 243: El señor Bonilla corrige _comission_ donde la edición
príncipe dijo _comisson_, y no corrige, cuatro palabras después,
_comissionario_ donde la propia edición dice _comissonario_.]
[Nota 244: _Demonios a las veinte_, como _correos a las veinte_, que
eran los que habían de andar veinte leguas cada veinticuatro horas. En
el pleito entre Salvador de Toro y Pedro de Isunza, proveedores de las
galeras reales, hay una certificación de Diego de Ruy Saenz (Puerto de
Santa María, 8 de marzo de 1593) referente a haber despachado «tres
correos, los dos a la ciudad de malaga y el otro a la villa de madrid,
_a las veynte leguas»._ (Archivo General de Simancas, Expedientes de
Hacienda, leg. 516.)]
[Nota 245: Que _la mula de Liñán_ es el aire, no ofrece duda; pero
¿cuándo y por quién se dijo esta frase? Esto es lo que había que
averiguar, y ni Durán, ni Pérez y González, ni Bonilla, ni yo, hemos
tenido la fortuna de ponerlo en claro.]
[Nota 246: _Vara alta_, esto es, _derecha, vertical_, quiere decir
_autoridad, poder, jurisdicción._ Allí donde los investidos de autoridad
dejaban de tenerla, soltaban o _bajaban las varas_. Esto ocurrió al
entrar Felipe II en Portugal, según refiere Isidro Velázquez en _La
entrada qve en el reino de Portvgal hizo la S.C.R.M. de don Philippe,
invictíssimo Rey de las Españas, segundo deste nombre_…. (Lisboa,
Manuel de Lyra, M.D.LXXXIII), fol. 70: «Prosiguiose el camino, y a la
llegada de vn río, mojonera o diuision de los terminos de los Reynos,
salio orden que los ministros de justicia Castellana _baxassen las
varas_, o no las traxessen….»]
[Nota 247: En los siglos XVI y XVII se solía llamar _figones_ a los
que después se llamó _figoneros_, dejando aquel nombre para sus
bodegones o fondines. Por un acuerdo de la Sala de Alcaldes pregonado a
18 de mayo de 1595, se mandó que se notifique «a los que guisan de
comer, que llaman _figones_» que no diesen de comer a las personas que
fuesen a sus casas, ni manjar blanco, ni tostadas, ni pastelillos, ni
otras cosas dulces. (Archivo Histórico Nacional. Libros de gobierno de
la Sala de Alcaldes, tomo II, fol. 47.)]
[Nota 248: Como advierte el señor Bonilla, «el Infante don Pedro de
Portugal recorrió, no las _siete_, sino las _cuatro_ partidas del mundo.
Así lo dice el mismo título de la obra famosa donde se relatan sus
andanzas: _Libro del infante don Pedro de Portugal, que anduvo las
quatro partidas del Mundo_ (Çaragoça, Juan Millán, 1570).» ¿Por qué,
pues, dijo el vulgo ser _siete,_ y no _cuatro_, las tales _partidas?_
Probablemente, según observé en otro lugar, por contaminación de esa
frase con el nombre de nuestro célebre código _de las Siete Partidas_.]
[Nota 249: Estas palabras patentizan que aún en el segundo tercio
del siglo XVII perduraba con su renombre, si bien llamándose _de la
Sevillana_, aquel célebre _mesón del Sevillano_ que inmortalizó
Cervantes haciéndole lugar de la acción de _La Ilustre fregona_. Véanse
las noticias que acerca de esta posada di ha poco en el prólogo de mi
edición crítica de la mencionada novela cervantina. (Madrid, 1917.)]
[Nota 250: _Por miedo que conspiren_, diríamos hoy, omitiendo ese
_no_ que en realidad redunda, pero que antaño se usaba con los verbos
que significan temor, como noté en diversos lugares del _Quijote_ (II,
80, 15; III. 59, 24; 144, 12; 217, 8; IV, 50, 1; 126, 15, etc.).]
[Nota 251: El señor Bonilla puntuó así este pasaje: «… a otras
diligencias, deste modo por sobornar….» En la edición príncipe no hay
coma alguna después de la que sigue a la voz _esguízaros_, hasta otra
que sigue a las palabras _contra mí_. Creo que el verdadero sentido
requiere esa coma donde la he puesto: dice el Cojuelo que regresará por
Suiza _a otras diligencias deste modo,_ o sea, parecidas a la ya
indicada de hacer degollar a los hermanos del Gran Turco.]
[Nota 252: _«Mearle la pajuela_–dice Covarrubias–; género de
desafío que usan los niños vnos contra otros.» Correas, en su
_Vocabulario de refranes y frases proverbiales_, publicado por la
Academia Española en 1905, explica la frase de esta manera (pág. 618
_b_): «Vsaban los muchachos luchar, y a las tres caídas, el vencedor
_cogía una pajuela_ del suelo _y la meaba_, y con ella daba por la boca
al vencido sin que lo viese, y de este modo le afrentaba, y así en otras
cosas.» Pero tal frase tiene, además del significado natural, otro
figurado, más usual, que definió así el _Diccionario_ de autoridades:
«Aventajarse, sobresalir y exceder a otro en la ejecución de alguna
cosa», y éste, como nota el señor Bonilla, «es el sentido de la frase en
el pasaje del _Cojuelo»._ E igualmente en los siguientes versos de Lope
(_Los novios de Hornachuelos_, acto III):
«EL REY. ¿Sois los novios mal contentos
que celebra este lugar?
Llegad. No, no tengáis miedo.
BERRUECO. Somos, señor; pero sepa
que hay otros dos en el pueblo
que _nos mean la pajuela_,
pues somos los dos con ellos
paloma y palomo….»]
[Nota 253: Con esto de _la jerigonza crítica_ alude Vélez al
culteranismo; a la _culta latiniparla_, como llamó Quevedo al
vocabulario que usaron Góngora y sus secuaces.]
[Nota 254: Aristóteles decía que la belleza es _una carta de favor_,
y doña Isabel la Católica, que «el hombre de buena cara lleva consigo
_carta de recomendación_ para cualquier cosa que emprendiere».]
[Nota 255: Claro que estos brindis eran _por las damas y los amigos_
de los que brindaban y no por los del Rey.]
[Nota 256: Dije en mi conferencia acerca de _El yantar de Alonso
Quijano el Bueno_ (Madrid, 1916), pág. 32: «…Pero lo más usado era
acabar de comer con aceitunas», de donde se dijo: _llegué_, o _llegó a
las aceitunas_, para significar que se llegó tarde a algún convite o
reunión. El acabar de comer con este postre se menciona con frecuencia
en nuestros libros del buen tiempo: Don Antonio Hurtado de Mendoza, en
el _Entremés del Examinador micer Palomo_:
«VALIENTE. Yo he tenido quinientos desafíos;
he hecho sobre el duelo dos comentos;
seiscientos antuviones he pegado
y he reñido cien veces en ayunas.
MR. PALOMO. ¿Qué fuera _al fenecer las aceitunas_…?»
Y por lo que hace al _palillo_, dije en la citada conferencia que «entre
los abuelos de nuestros tatarabuelos era el _palillo_ o mondadientes
obligado postre último de toda comida; tanto, que entre gente hidalga el
comer podía faltar, y aun faltaba, en efecto, muchas veces; pero el
_palillo_ no».]
[Nota 257: En el _Quijote_ (II, 44), apenas se hubo partido Sancho
para su ínsula, «cuando don Quijote sintió su _soledad_», y de esta
_soledad_ dije en las notas de mi edición crítica de la inmortal novela
de Cervantes lo que, aunque ésta peque por harto extensa, voy a
transcribir: «Sintió, no la _soledad en que_ le había dejado Sancho,
como entendió malamente Unamuno, sino la _soledad de él;_ la _soledad
con que_ lo había dejado; que aquí _soledad_ no significa «falta de
compañía», sino «pesar que se siente por la ausencia de una persona, y
deseo de volverla a ver». Esta _soledad_ es, ni más ni menos, la
_saudade_ portuguesa que en todo tiempo han pretendido imponernos los
que ignoraban que acá la teníamos castellana, tan rancia, a lo menos,
como la de nuestros vecinos. Véanse algunos ejemplos:
»De _sentir soledad_ de una persona o cosa, como en el lugar que anoto.
Rivadeneyra, _Flos sanctorum_, en la Ascensión del Señor…. «Los
apóstoles también sentían la huerfanidad de tal padre, _la soledad de
tal maestro_, de tal pastor y de tal capitán, especialmente viéndose
entre tantos y tan crueles enemigos.» Lope de Vega, en el acto I de _El
Animal de Hungría:_
«TEODOSIA. Rezien casada, y venida
a Ungría de Ingalaterra,
_sentí soledad notable
de mi tierra_ en tierra agena.»
»Lo mismo _tener soledad de_. Un cantarcillo del siglo XV:
«Aldea donde nací,
_soledad tengo de_ ti.»
»En el capítulo cxxvij del libro primero de _Don Clarian de Landanis,_
fol. clxxxiiij: «_Teniendo_ [Gradamisa] gran _soledad_ de su buen amigo
don clarian, dio vn sospiro y dixo consigo….» Don Felipe II, en carta
escrita en Lisboa a 16 de abril de 1582 (Gachard, _Lettres de Philippe
II à ses filles….):_ «Y de lo que más _soledad he tenido es del cantar
de los ruiseñores,_ que ogaño no les he oydo, como esta casa es lexos
del campo.»
»También se decía _hacer soledad_ una persona o cosa, en equivalencia de
apesadumbrar por su ausencia o falta. Santa Teresa, en carta a fray
Jerónimo Gracián (Ávila, 10 de junio de 1579): «¡Oh, qué _soledad me
hace_, cada día más, para el alma estar tan lexos de vuestra
paternidad…!» En carta autógrafa de _Margareta_ (doña Margarita de
Austria) al rey don Felipe III (11 de octubre de 1599) decíale: «Señor,
no puedo dejar describir a V. Md. para pasar con algún consuelo la
_soledat q me ase_, q con aber tan pocas horas q se fui V.M. me pariçe q
a mil años….»
»Muchos portugueses, y aun algunos españoles, verbigracia, don Adolfo de
Castro en su _Himno a una palabra_ (apud _Estudios prácticos de buen
decir y de arcanidades del habla española,_ Cádiz, 1880, pág. 293), han
querido y creído que nuestra _soledad_ no signifique enteramente lo que
la _saudade_ lusitana, o por lo menos, que sea mera traducción de ésta,
afirmaciones contra las cuales protestó nuestro españolísimo Menéndez y
Pelayo _(Orígenes de la Novela_, tomo I, pág. CCXXI) en estas palabras:
_«Soledad,_ en el sentido de melancolía que se siente por la ausencia de
una persona amada o por el recuerdo del bien perdido, es palabra tan
legítimamente castellana como es portuguesa _saudade_; se ha usado en
todos los tiempos, da nombre a un género especial de cantares andaluces,
y nuestro _Diccionario_ académico consigna esta voz como de uso
corriente.» Y en las _Adiciones y rectificaciones_ del mismo tomo (pág.
DXXVI) insertó la notable carta, ya publicada en la _Revue Hispanique_
(1901), en que don Juan de Silva, portugués de origen, sostuvo y
demostró que nuestra _soledad_ expresa tanto y aún más que la _saudade_
de nuestros vecinos.
»¿Se usa aún hoy en tal acepción la palabra _soledad_? En España no
recuerdo haberla oído; pero en Colombia todavía llaman _soledades_ a los
pesares amorosos causados por la ausencia. Véase una linda copla popular
de Casanare, publicada por fray Pedro Fabo del Corazón de María,
cultísimo agustino recoleto, en su interesante libro intitulado _Idiomas
y etnografía de la región oriental de Colombia_ (Barcelona, 1911), pág.
228:
«Empréstame tus ojitos
para completar dos pares;
que con los míos no puedo
llorar tantas _soledades_.»]
[Nota 258: Para el léxico de la Academia, _quedarse como un
pajarito_ significa «morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes.»
Sea eso; pero sea también _quedarse muy dormido_, como en este lugar del
texto, y así, dije en las _Mil trescientas comparaciones populares
andaluzas_ (Sevilla, 1899), páginas 104 y 105: _«Se queó como un
pajarito…: Dormido,_ y más a menudo, _muerto_; del que se duerme
profundamente también se dice: _Se queó frito_ o _fritito_.»]
[Nota 259: Suplo un _las_ que falta en el texto original, por
omisión mecánica de una de dos sílabas iguales e inmediatas.]
[Nota 260: Con lo de _Adanes del baratillo_ quizá se referiría Vélez
a alguna tienda de baratijas en que se vendiesen figurillas de barro, y
entre ellas la de nuestro primer padre.]
[Nota 261: «Alusión–como dice el señor Bonilla–a unos zapatos de
cuero.» Eran famosos los cueros curtidos en Fregenal de la Sierra, por
lo cual, en una jácara de Quevedo, refiriéndose a _la penca_ o azote del
verdugo, dice Lampuga a la Perala:
«Más me cuestas de pregones
y _suela de Fregenal_
que valen seis azotados
si los llegas a tasar.»]
[Nota 262: _De grana de polvo,_ es decir, teñida con el polvo de los
gusanillos que llaman _grana_. También decían, a secas, _teñido,_ o
_teñida, de polvo_. Entre los regalos que los padres trinitarios de la
Redención de cautivos hicieron al Rey de Argel en 1591 figuraba «una
manta fraçada de la marca maior _teñida de polvo_, con su franxa de oro
y seda», que había costado 19.550 maravedís. (Archivo Histórico
Nacional, Libros de la Orden Trinitaria, 121 _b_, fol. 50 vto.)]
[Nota 263: _Severo_, en su acepción de _grave, serio, mesurado_.]
[Nota 264: Dice de las comedias de este loco que _se las habían
apedreado como viñas,_ recordando la frecuencia con que el pedrisco daña
los viñedos.]
[Nota 265: _Menalao_, por _Menelao_, no es errata; solían decirlo
así, por asimilación de vocales. Francisco Santos, en _Los Gigantones en
Madrid por de fuera_, apud _Obras en prosa y verso_…, tomo I, pág.
396: _«A Menalao_, por aver entrado en su casa Paris….»]
[Nota 266: La _Casa del Nuncio_ llamaban al hospital de dementes de
Toledo, porque lo fundó, a fines del siglo XV, un nuncio apostólico
llamado don Francisco Ortiz. También solían llamarlo _el Nuncio_, a
secas, y por las celdas o jaulas en que se encerraba a los locos
furiosos, _los alberguillos de Toledo_.]
[Nota 267: _Cual tenga la salud_, es decir, _mal_. Era corriente
esta comparación imprecatoria. Véase algún ejemplo. Lope de Vega, en el
acto II de _El Caballero de Illescas_:
«ROBERTO. …Y tengo gracia en hacer
versos, que canto a un laúd.
JUAN. _Cual tengáis vos la salud_
todo eso debe ser.»]
[Nota 268: Parece que debiera decir: _fué tal_….]
[Nota 269: En mis notas al _Quijote_ (VIII, 56, 10) expliqué por qué
debe escribirse _¡Cierra, España!_, y no _¡Cierra España!_, como
generalmente se estampa y se dice. _España_ en esta locución es un
vocativo, y exclamar _¡Cierra, España!_ equivale a exclamar: _¡España,
cierra_, o _faja, con los enemigos_!]
[Nota 270: Exaltarse los poetas hasta el punto de tomar sus
imaginaciones por realidades y parecer locos, nunca fué cosa harto rara:
ya decía de Horacio su siervo: _«Aut insanit homo, aut versas facit_.»
Ni fué raro tampoco el exagerarlo festivamente nuestros escritores.
Pérez de Montalván, en la jorn. I de _No hay vida como la honra_.
«TRISTÁN. Señor, mi amo es poeta
y los tales, cuando escriben,
mudan más de cuatrocientas
caras en una hora sola;
porque, si es de cosa tierna,
se retozan ellos mismos,
se miman y se gorjean;
si de guerras se ensayonan,
se encolerizan y emperran
de manera, que tal vez,
llevados de aquella idea,
encasquetando el sombrero,
al primero con que encuentran,
como si fuera de Holanda,
de Francia o Inglaterra,
diciendo: «¡Santiago, a ellos!
»¡Cierra, España! ¡Todos mueran!»,
le dan dos o tres puñadas,
o le quiebran la cabeza.»]
[Nota 271: _El basilisco de Malta_ debió de ser, como conjetura el
señor Bonilla, nombre vulgar de una pieza de artillería que tuviese la
Orden de San Juan en la isla de Malta.]
[Nota 272: _Alojaron_, refiriéndose a _compañía,_ que, como _gente,
manada_, y los demás nombres colectivos, puede concertar, por silepsis,
con un adjetivo o verbo en plural, cuando concurren los dos requisitos
que menciona Bello en el §818 de su _Gramática,_ anotada por Cuervo
(pág. 215 de la edición de 1908).]
[Nota 273: Por _legumbre_ ha de entenderse aquí, aunque
impropiamente, cosas arrojadizas de huerta, como tronchos, pepinos,
nabos, etc. Las comedias de Cervantes–él lo dice–«se recitaron sin que
se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza». Y con
lo de _edificio_ alude Vélez, como supone el señor Bonilla, a _cascote_
o _escombros_.]
[Nota 274: _A pleito de tenuta_, o sea a pieza de autos judiciales
tan abultada como solían ser las en que se trataba de la tenuta o
posesión provisional de las rentas y frutos de un mayorazgo en litigio.]
[Nota 275: Puigblanch, en sus _Opúsculos gramático-satíricos_ (tomo
1, pág. 30), sostiene fundadamente que, contra lo que creyeron muchos
autores, el _Paladión_ no fué el caballo de Troya, sino una pequeña
imagen de la diosa Palas.]
[Nota 276: «_Armado de punta en blanco_ quiere decir armado de pies
a cabeza, con todas las piezas de un arnés, y las demás armas defensivas
y ofensivas, desnudas, a punto y guisa de acometer y pelear.» (Correas,
_Vocabulario de refranes_…, página 31 _a_).]
[Nota 277: El socorrido expediente de hacer de pasta las dueñas que
faltaran para completar el número de once mil parece reminiscencia de lo
que cuenta Cervantes (_Quijote,_ II, 48) de aquella señora «de quien se
dice que tenía dos dueñas de bulto con sus antojos y almohadillas al
cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servían para
la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueñas verdaderas».]
[Nota 278: También Quevedo llamó _sabandijas_ a las dueñas, pues
hizo decir a una del gremio (Musa VI):
«Fué Dios servido después
de que yo me convirtiese
en _sabandija_ tocada,
en un lechuzo de _réquiem.»_
En ranas dijo el mismo autor, en _Las Zahurdas de Plutón,_ haberlas
visto convertidas: «Así supe como las dueñas de acá son ranas del
infierno, que eternamente como ranas están hablando, sin ton y sin son,
húmedas y en cieno, y son propiamente ranas infernales; porque las
dueñas ni son carne ni pescado, como ellas. Diome grande risa el verlas
convertidas en _sabandijas_ tan pierniabiertas….»]
[Nota 279: _Oyones_, dicho en tono festivo por _oyentes_.]
[Nota 280: _Saber_, o _entender, poco de filis_, frase que falta en
el _Diccionario_, significa no ser capaz de ciertas delicadezas o
finuras. Calderón, en la jorn. II de _Guárdate del agua mansa_:
«D. TORIBIO. Pues de mi cuidado
¿en qué estriban los desvelos?
EUGENIA. Preguntádselo a los cielos,
a los astros y a los hados,
que no inclinan mi albedrío.
D. TORIBIO. Pues en algo está el busilis.
EUGENIA. En que vos no tenéis _filis_
para ser esposo mío.»
Picado don Toribio por esta expresión, aun sin entenderla, dice poco
después a don Alonso:
«Y para que se averigüe
si los hombres como yo
tienen o no tienen _filis_,
por no obligarme a retarla
en extranjeros países,
haced que me compren luego
cuantos _filis_ sean vendibles,
y cuesten lo que costaren.»]
[Nota 281: Por analogía con las _encamisadas_ a que se refieren los
diccionarios, llama Vélez _encamisada_ a los sujetos que acudieron a las
alarmantes voces del Poeta; bien que si los más de ellos estaban «hechos
Adanes del baratillo, poniendo las manos donde habían de estar las hojas
de higuera», más podía llamarse _descamisada_ que _encamisada_ a su
junta o reunión.]
[Nota 282: _Mediar el caso_, como _mediar la causa_ (_Quijote_, I,
46), y _médiese la partida_ (II, 26).]
[Nota 283: Se refiere a un ejemplar de alguna de las diversas
ediciones que antes de mediar el siglo XVII se habían hecho del _Arte
poética española_ de Diego García Rengifo, publicada a nombre de Juan
Díaz Rengifo, y cuya edición príncipe es de Salamanca, Miguel Serrano de
Vargas, 1592.]
[Nota 284: «_Omenaje_ tanto quier dezir–según la ley V, título XXV
de la partida IV–como tornarse ome de otro, e fazerse suyo por darle
segurança sobre la cosa que prometiere de dar o de facer, que la
cumpla.» Se hacía _pleito homenaje_ metiendo la mano derecha, o las dos
manos, entre las del que lo recibía, y jurando hasta tres veces cumplir
aquello a que se obligaba. Véase, por ejemplo, un pleito homenaje tan
ecijano como el mismo Vélez de Guevara y como el gran poeta Garci
Sánchez de Badajoz, en manos de cuyo padre se hizo. En Écija, a 20 de
marzo de 1475, ante el escribano Alfón de Aguilar, estando ayuntados en
la casa del cabildo los honrados señores concejo, asistente, alcaldes,
alguaciles, regidores, jurados y caballeros, y presente el comisario
Francisco Velasco, en nombre y con poderes de «la muy alta y muy
esclarecida Princesa, Reyna e señora nuestra señora la Reyna doña
Isauel», habiendo recibido del concejo y el asistente «la fidelidad,
juramento e omenaje que eran tenudos de fazer a la dicha señora Reyna
como primogenita heredera destos Reynos de Castilla y de Leon, e al muy
alto e esclarecido principe don Fernando su legitimo marido, luego el
dicho Comisario en el dicho nombre e por virtud de los dichos poderes
dixo que juraba e juró por el nombre de Dios e de Santa María e por las
palabras de los santos evangelios e por la señal de la Cruz, en que puso
su mano derecha, e fizo pleito omenage en manos de Fernan Sanchez de
Badajoz, cauallero fijodalgo, una, dos e tres veces segun fuero e
costumbre de España, so cargo del qual prometió e juró en el ánima e
persona de la dicha señora Reyna de confirmar e guardar los privilegios
e buenos usos e costumbres e ordenanzas, esenciones e libertades desta
cibdad….» (Archivo Municipal de Écija).]
[Nota 285: Esto se cuenta de los Siete Durmientes, de quienes ya
traté en nota del tranco II (59, 16)[182]. Pérez de Montalván, en la
jornada I de _Santo Domingo en Soriano_, se hizo eco de la vulgar
conseja:
«CHOCOLATE. Si a la venganza saliesen
quantos ay en Sorïano,
y lloviera Dios valientes,
con solo un dedo meñique,
sin mover essotros nueve,
los arrojara tan altos,
_que quando a baxar bolviessen,
hallassen otra moneda,
como los Siete Durmientes_.»]
[Nota 286: Asemejándolos a los censos, Vélez llama _güéspedes al
quitar_ a los hospedados en el mesón, porque al ausentarse, dejaban de
ser huéspedes, y _güésped de por vida_ al mesonero, porque lo había de
ser hasta su muerte. En este pasaje pudo echar de ver don Antonio de
Valbuena que, contra lo que, sin duda ofuscado, defendió en algún
periódico, _huésped,_ como _hospes_ latino, significa, y así lo advierte
Covarrubias, tanto el forastero que viene a nuestra casa, o a nuestro
pueblo, como el mesonero o el que tiene casa de posadas. En el cap. LIX
de la segunda parte del _Quijote_ ocurren juntas, como en el texto que
anoto, las dos acepciones de esta voz: «¡Por Dios–respondió el
_huésped_ (el hospedador)–que es gentil relente el que mi _huésped_ (el
hospedado) tiene!»
El decir _al quitar_ de cosas extrañas a los censos no fué original de
Vélez de Guevara: ya se leía en el _Romancero general_ (fol. 257 vto.):
«Teneys vn custodio falso,
vn Argos astuto artero,
más velador que velado,
_novio al quitar, como censo_.»
Y en Tirso de Molina, acto II, de _La Villana de la Sagra_:
«CARRASCO. No hay tal pariente en el mundo
como el dinero en la mano;
éste es pariente de veras;
que lo demás es quimeras:
él es padre, primo, hermano.
D. LUIS. Carrasco, lo propio pienso
que se usa en cualquier lugar.
CARRASCO. _Hay parientes al quitar_,
_que son de casta de censo_.»]
[Nota 287: En cuanto a la voz _saudade_, véase lo dicho acerca de
_soledad_ en nota del tranco IV (95, 4)[257]. Aquí se ocurrió a Vélez usar
el vocablo portugués, corriente en España; pero lo mismo pudo decir
_soledad_.]
[Nota 288: El refrán dice: _De amigo a amigo, chinche en el ojo_, y
enseña que no es discreto confiar en todos los que se nos venden por
amigos. En lugar de _chinche_, algunos dijeron _chiz_ (significando
_agraz_), y otros, _chincha, china, chinilla_ o _chineuela, chispa,
chispe_, etc. _Sangre_ dice el léxico de la Academia.]
[Nota 289: _Galantería,_ en la acepción de _broma_ o _chanza_, no
registrada en los diccionarios.]
[Nota 290: Parece faltar un _por: y por la amistad_….]
[Nota 291: Algunos editores corrigieron: _¿cómo te ha ido_…? por
no parar mientes en que el plural del texto es de frecuente uso popular:
_¿Cómo andamos_?, decimos al preguntar a uno por su salud.]
[Nota 292: No hay montañés que no se tenga por hidalgo: «Montañés,
hidalgo es», dice un refrán, que yo supongo inventado por ellos.]
[Nota 293: Se refiere a la Valtelina, comarca situada entre el lago
de Como y el Adda.]
[Nota 294: En la edición príncipe hay coma después de la palabra
_infierno_, y también después de _Indias_ en el reclamo del folio 49
recto, si bien a la vuelta se omitió. El señor Bonilla puntúa así: «…
y este es el juro de heredad que más seguro tenemos en el infierno;
después, de las Indias fuí a Venecia…»; pero como no ha dicho que
fuese a las Indias, sino a Suiza, muy cercana a Italia y a la Valtelina,
que era italiana, colígese que a tal puntuación es preferible la mía,
aun siendo mía, máxime cuando con ella es clarísimo el sentido del
pasaje. Y dijo el Diablillo que los suizos y valtelinos eran el mejor
juro de heredad del infierno, _después de las Indias_, porque éstas no
podían dejar de ser campo fertilísimo para aquél, por lo mal que los que
iban allá solían cumplir con sus conciencias. Cabalmente por eso, en el
tranco VIII, dice el Cojuelo, estando en Sevilla: «… y me hallo en este
lugar muy bien, porque alcanzan a él las conciencias de Indias».]
[Nota 295: _Clarísimo_–dice el _Diccionario_ de autoridades–«es
también renombre y título honorífico con que en algunas repúblicas, y
especialmente en la de Venecia, se distinguen algunas familias o sujetos
de conocida nobleza».]
[Nota 296: _Hablar en_, como en el tranco II, donde quedó nota (50,
5)[165].]
[Nota 297: Refiérese a don Pedro Girón; a aquel a quien, como dijo
Quevedo en un soneto admirable, _faltó su patria_, y de quien escribió
Lope de Vega, celebrando su vuelta de Italia (_Vega del Parnaso_, parte
I):
«Tú solo, claro príncipe de Osuna,
de las armas de España en pie tuviste
la ofendida opinión, y a los gigantes
contrarios a su próspera fortuna,
Júpiter español, castigo diste,
y en sus aguas gimieron arrogantes….»]
[Nota 298: Entre tantos extranjeros como venían a España con la
golosa determinación de catar la miel indiana de que hablé en nota del
tranco II (46, 8)[151], los genoveses fueron las más escondedoras urracas
de nuestro dinero, por lo cual dijo Quevedo de él en una de sus
letrillas:
«Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
_y es en Génova enterrado_.»]
[Nota 299: _Golfo lanzado_, ablativo absoluto, o _de golfo_, o _a
golfo lanzado_, modo adverbial, son frases italianas, muy corrientes en
España en otro tiempo, por nuestra continua comunicación con Italia.
«_Navigare, o Andare a golfo lanciato, vale Navigare per linea retta, a
dirittura; contrario di Costeggiare.» (Vocabolario degli Accademici
della Crusca_, 4.ª ed., Firenze, M.DCC.XXXI.)]
[Nota 300: Los que venían a España desde Génova solían desembarcar
_en Vinaroz_. Así aquel supuesto conde italiano de Tirso de Molina, en
el acto II de _La Huerta de Juan Fernández_:
TOMÁS. De Génova me sacó
la capitana o sargenta….
Desembarqué en _Vino-arroz_….
D.ª PETRONILA. _Vinaroz_ se llama.]
[Nota 301: _Oviar_, que es _obviar_, escrito como generalmente se
pronuncia: el grupo _bv_ es poco acomodado para labios españoles.]
[Nota 302: _Andulucía,_ por asimilación de vocales, como _purtugués,
munumento, resulución_, etc.]
[Nota 303: «La copla íntegra–nota Bonilla–se lee al final del
_Entremés y baile del Invierno y el Verano_, de Benavente:
_«Tendré el invierno en Sevilla
y el veranito en Granada_,
en Motril la caña dulce
y en Málaga la patata.»]
[Nota 304: En la edición príncipe, _de Durazután._ Téngolo por
yerro, pues _de Daraçután_ la llama el _Reportorio de todos los caminos
de España_ … de Juan Villuga (Medina del Campo, Pedro de Castro,
M.D.XLVI), en el itinerario de Toledo a Córdoba; y aun llamándola en
otro _venta dalaruçatan_, se echa de ver que es errata, por _de
daraçutan_ o _de laraçután;_ que también pudieron llamarla así,
convertida la _d_ en _l_, como en _lucho_ por _ducho, litado_ por
_ditado_, etc.]
[Nota 305: Pérez y González llamó la atención acerca del evidente
yerro que hay en el señalamiento de esta distancia. En efecto, según el
citado _Reportorio_, de Toledo a Córdoba hay veintinueve leguas y media,
que empiezan a contarse así:
«a las ventas de diezma ij. m.
a horgaz ij. y media.
a yuenes j.
a la venta guadalerce ij.
a la venta daraçutan ij.»
Son, pues, _diez leguas_, y no las _veintidós o veintitrés_ que, quizás
por andaluzada, dijo el Cojuelo. Por andaluzada, si no se lo hizo decir
el cajista, porque es de notar que en la edición príncipe el número de
leguas está en guarismo, y no habría sido difícil leer _22_ ó _23_ donde
Vélez hubiese escrito confusamente _12_ ó _13_.]
[Nota 306: Sabidísimo es que se llama _portante_ aquel paso de las
caballerías en que mueven a un tiempo la mano y el pie del mismo lado.
Por extensión se dice del paso ligero de las personas.]
[Nota 307: _De sí mismos_, porque ningún arco los había lanzado al
aire, y, con todo, salieron rápidos como saetas.]
[Nota 308: _Salmorejo_–dice Covarrubias–es «vn cierto género de
salsa o escabeche con que suelen adereçarse los conejos, echándoles
pimienta, sal y vinagre, y otras especies.»]
[Nota 309: _Lo de las adherencias e incidencias_ es frase escribanil
que solía usarse en las escrituras de poder, expresando que éste se daba
no sólo para lo principal que era su objeto, sino también para sus
_adherencias e incidencias_, o _para todo lo incidente y dependiente_, o
_para todas sus anexidades y conexidades_; que de estas y aun de otras
maneras se decía.]
[Nota 310: «_ir el nauio a orça_ es–dice Covarrubias–ir recostado
a vn lado para poder tomar el viento que no le viene derecho y assi se
pone la vela diferentemente.» De aquí, en sentido figurado, _tener a
orza la testa_, significa, como dice el señor Bonilla, _tenerla
inclinada_.]
[Nota 311: _Zorra_ es uno de los nombres familiares de la
_borrachera_, de donde, como registra Oudin en su _Tresor_, se dijo
_estar hecho zorra, estre yure_, y _caçar vna zorra, s'enyurer. Tan
zorra,_ pues, es elíptico, por _tan hecho zorra_.]
[Nota 312: De llamarse _costados_, refiriéndose a una persona, a las
líneas de sus abuelos paternos y maternos (_noble por todos cuatro
costados_, etc.), vino a significar por extensión _de todo en todo,
enteramente_.]
[Nota 313: _Con quien vengo, vengo_ es máxima que indica que cada
cual debe seguir el partido de aquel a quien acompaña, auxiliándole en
cualquier peligro. Calderón tiene una comedia con tal frase por título,
y a cuyo final don Juan, _por venir con quien viene_, llega a reñir con
su mismo padre, admirado de lo cual el gobernador de Verona, dice
Vrsino:
«A aquesto obliga el honor
de quien a campaña sale
con otro; que este es precepto
de la ley del duelo.»
El mismo autor en la jorn. II de _Cada uno para sí_:
«D. FÉLIX. …Pero sí sé, pues que sé
que la ley del duelo dijo
que yo _con quien vengo, vengo_
y así, a don Enrique sigo.»]
[Nota 314: Sobre estas virtudes curativas que se atribuyeron
respectivamente a los reyes de Francia y a los de España, debe leerse
una de las _Cartas eruditas y curiosas_ del padre Feijóo, la XXV del
tomo I. «Es hecho constante–dice en ella, y adviértase que la escribía
aun no mediado el siglo XVIII–que a la Corte de Francia concurre de
varias partes gran número de los que padecen la enfermedad dicha
[lamparones], y que anualmente, el día de Pentecostés, el Rey
Christianíssimo, haviendose confessado y comulgado en el convento de San
Francisco, los toca a todos en la frente, puesta la mano en forma de
Cruz, pronunciando aquellas palabras: _Rex tangitte, Deus sanat te, in
nomine Patris, & Filij & Spiritus Sancti_. En unos autores he leído
_sanat_, en otros _sanet_.» Y en cuanto a nuestros reyes: «Sepa más v.
mrd. que el mismo Gaspar de los Reyes cita no menos que doze autores que
afirman que los Reyes de Hespaña gozan la admirable prerogativa de
expeler los Demonios de los cuerpos de los Energúmenos; y esto, sin más
diligencia que ponerse en presencia de ellos.» Feijóo dice claramente
que no creía en tales virtudes curativas de los monarcas de allá ni de
los de acá, y, en efecto, o esa virtud se ha perdido, o, lo que es más
probable, no la hubo nunca.]
[Nota 315: _Falso_ parece dicho aquí en una acepción que no
registran los diccionarios. Quiere decir que los extranjeros se sonreían
disimuladamente.]
[Nota 316: «_Tomar la mano_ se dize–según Covarrubias–el que se
adelanta a los demás para hazer algún razonamiento.» _Quijote,_ I, 29:
«… y aunque luego quisiera el Cura consolarla y aconsejarla, _tomó_
primero _la mano_ Cardenio, diciendo….»]
[Nota 317: _Con su Majestad_, elíptico: _comparados con su Majestad_
ha de entenderse.]
[Nota 318: Este derramar juncia y poleo ensalzando hasta las nubes
el poder de España era muy del tiempo de Luis Vélez de Guevara. Quevedo,
en la reseña de una fiesta de toros (Musa VI):
«Iba el Rey nuestro señor
con su talle y con su cara
repitiendo hasta el Hermoso
los Filipes de su casta.
Lleva el Segundo en el seso,
lleva el Tercero en el alma,
y en el Cuarto lleva el Quinto,
en victorias que le aguardan.
Dije (no sé si lo oyó):
«Glorioso León de España,
no tienes para un pellizco
en cien mil fardos de Holandas.
Si en Italia los franceses
ya volvieron las espaldas
a los graznidos de un ganso,
¿dónde pararán si bramas?»]
[Nota 319: Las injurias que profieren el Francés y el Italiano,
aunque españolizadas un tanto, se entienden fácilmente: _bugre (bougre)_
significa _sodomita; coquín, bergante, belitre; forfante (furfante),
bribón;_ pero ¿y _nitesgut?_ ¡Aquí de los diccionarios y de las
conjeturas eruditas! Para el señor Bonilla, en sus notas a la edición de
1902, _Nitesgut_ era «vocablo que procede de la corrupción del alemán
_Nichtsgut_, compuesto de _nicht– _nada, y _gut_ = bueno». Pérez y
González observó, con su discreción acostumbrada, lo uno, que
_«¡Nitesgut!–_o como sea–es una frase ofensiva que Vélez de Guevara
pone en boca de un inglés para insultar, seria y airadamente, a su
contradictor»; y lo otro, que «no parece propio que, insultando al
españolizado diablillo el francés en francés y el italiano en italiano,
tuviera el inglés que recurrir a _inventar_ dicterios alemanes, como si
en su idioma no los hubiera; ni resulta natural que después de llamarlo
el francés _pícaro y sodomita_, y el italiano, _traidor o judío y
bribón,_ el inglés se contentara con decirle: _¡Nada bueno español!,_
porque esto, después de aquellos improperios, más que para encolerizar a
don Cleofás y al diablo y sacarlos de sus casillas, hubiera servido, por
el contraste, para hacerlos destornillar de risa». Hasta aquí iba bien y
rebién mi antiguo camarada y queridísimo amigo Felipe Pérez; pero, por
no ser menos que su comentado comentador, quiso, como él, echar su
cuarto a filologías, y creyó sacar en claro que pues _nitty_ significa
en castellano _lleno de liendres_, y _goose_ (léase _gus) mentecato,
«niti gus_ bien pudo convertirse, por obra y gracia del cajista, en ese
_nitesgut_ incomprensible». Últimamente, al volver al asunto el señor
Bonilla en la edición de 1910, abandona su alemán de antaño y conjetura
que _nitesgut «puede ser_ un vocablo compuesto de _naughty_ = revoltoso,
malvado, y _guest_– huésped, palabras ambas–añade–que vienen de
perilla al Cojuelo, y que Vélez juntó, escribiéndolas sin ortografía y
atendiendo principalmente al sonido _(noti-guest)»._
JIM – Assistente
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